jueves, 23 de marzo de 2017

CASAS DEL QUEJIGAL (MONTES PROPIOS DE JEREZ) 19 MAR 2017

Este bonito y tranquilo sendero se sitúa en el extremo sureste de la finca de La Jarda (Montes Propios de Jerez), en la carretera de Puerto Galis, a medio camino entre Alcalá de los Gazules y Ubrique. Salvaremos un desnivel de 220 metros en su totalidad por pistas forestales con cómodas pendientes. Encontraremos cuatro zonas claramente diferenciadas: monte, cumbres, zonas bajas y el canuto (biotopo único del Parque Natural de los Alcornocales).
Entre la fauna que podremos encontrar, destacan: el ciervo, el corzo, buitres leonados o águilas culebreras, además de un sinfín de otras pequeñas aves.
Mención especial merece el agua, durante el trayecto podremos disfrutar de un sinfín de arroyuelos, correntías estacionales y fuentes que darán un toque de frescor y verdor a todo el entorno, así como aquellas instalaciones construidas por el hombre en mor de un mejor aprovechamiento de los recursos del lugar.

Para la realización de este sendero es necesario contar con permiso previo, que debe solicitarse a la empresa EMENSA y que puedes gestionar directamente a través del link que podréis encontrar al margen izquierdo del blog.

Tiempo: 6 horas.
Distancia: 11,92 kilómetros.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36º35.117'N - 5º34.239'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16883790

Una vez atravesada la valla de acceso a la finca, lugar de encuentro con el guarda que nos permite el acceso, dejamos el coche a un lateral de la pista que en nuestro caso, será el lugar por dónde regresemos.

El comienzo del sendero se encuentra a la izquierda justo sobrepasar la cancela. Desde este primer momento vemos lo que será la tónica de todo el sendero, una pista forestal atravesada por innumerables correntías de agua. Este primer tramo se desarrolla por la Loma de la Novia, loma de inicio y fin del sendero.

Durante todo el trayecto encontraremos vestigios de la mano humana y diferentes construcciones que muestran su lucha por el dominio del medio. WP HORNO.

Los dos primeros kilómetros serán en continuo descenso y rodeados de alcornoques.

A pesar del abundante arbolado algunos claros nos permitirán vistas largas. A nuestra derecha podremos ver Prado del Rey entre los cerros Verdugo y Las Lomas.

La Dehesa del Quejigal se encuentra en terrenos arcillosos con abundantes claros conocidos como "bujeos", que son zonas de pasto para el ganado. Los acebuches se distinguen del resto de los otros árboles por su color verde cenizo.

Por contra, las sierras están formadas por areniscas silíceas. En las zonas de umbría, las manchas más claras localizan los quejigos morunos, como en este caso podemos ver en la Sierra de la Gallina. En la parte superior, los impresionantes Tajos del Sol.

En las zonas más altas, dónde baten con fuerza los vientos, sobre todo el de levante, el alcornocal da paso a la herriza, una mezcla de matorrales bajos compuestos principalmente por jaras, brecinas, robledillas o aulagas. Aquí un escobón blanco (Genista linifolia).

En la imagen una Erica arborea, también abundamente en la zona intermedia.

Llegamos al punto dónde se bifurcará el sendero al regreso. Un cartel nos indica la distancia restante a las Casas del Quejigal, punto de retorno de este tramo común.

Este es uno de los senderos dónde más arroyos estacionales y manantiales podremos ver. A pesar de las pocas lluvias caídas hasta el momento, todos llevan agua. WP ARROYO21.

Aunque la pendiente ha disminuido desde el punto de bifurcación, seguimos en un suave descenso que no cesará hasta el punto final del tramo.

Todos los manantiales están dotados de un abrevadero. En este caso se trata de la Fuente del Majadal del Arca.

Nos salimos un poco de la pista para poderla ver.

Esto nos permite ver un comedero para cérvidos variados y una jaula de las usadas para atrapar jabalís. Ambos en desuso y mantenidos como parte del atrezzo del camino y ejemplos del patrimonio etnológico de la zona. WP COMEDERO Y JAULA.

Y el rebosadero fluyendo hacia una pequeña garganta. El color rojizo del agua denota el alto contenido en hierro de las aguas que por allí discurren.

Una gran laja extremadamente delgada y puesta de pié llama nuestra atención, nos recuerda un camaleón al acecho. WP CAMALEÓN.

En las cercanías de la Dehesa del Quejigal vemos un peral en plena floración. Por el tamaño de las hojas creo que se trata de un peral silvestre (Pyrus bourgaeana).

Y un acebuche colonizado por un gran muérdago (Viscum cruciatuum), una planta de amplio arraigo en todas las civilizaciones antiguas y rodeada de grandes leyendas y mitos.

Otro árbol que veremos aunque de forma más esporádica será el fresno y su deslumbrante color verde claro que destacará sobre el resto del arbolado, en estos momentos anda cargadito de semillas. En este caso se trata de Fraxinus excelsior.

En las inmediaciones de las casas veremos el Manantial y abrevadero del Quejigal.



Y los restos de lo que antaño tuvo que ser un lugar idílico para vivir, protegido en lo profundo del valle y rodeado de verde y agua. Un lugar de estos en los que a determinada edad sería fácil acostumbrarse a vivir, salvo por su lejanía de cualquier lugar habitado. WP CASA.

Y como cualquier casa de campo que se precie, dotada de su propio horno para hacer pan. WP HORNO.

En las cercanías vemos un inmenso quejigo con seis impresionantes ramas en forma de vaso. Recuerda esa forma de podar los frutales conocida como "Vaso español".


Inspeccionando el lugar nos llevamos una gran sorpresa, a pesar de lo bajo y cerrado de la Dehesa dónde se encuentran las casas, localizamos un más que notable mirador natural que nos permite una clara visualización del entorno. Al frente las Sierras de la Silla (visitada en abril de 2016), Pinar (visitada en mayo de 2014), Cumbres (visitada en mayo de 2015) y Endrinal (visitada en marzo de 2015).

Y algo más a la derecha, la Sierra del Caíllo (visitada en mayo de 2014).

Y como no, todo amenizado por el relajante murmullo del agua. ¡Menudo remanso de paz es este lugar!


Emprendemos el camino de regreso y encontramos un segundo horno, esta vez algo alejado de la zona "residencial".

Rápidamente hemos llegado al punto de bifurcación y recién tomado el nuevo camino nos encontramos la Fuente del Madroño. Caminamos por la zona conocida como Majada de los Capataces.

A un lado del camino, el abrevadero. WP ABREVADERO DEL MADROÑO.

Al otro lado, el Manantial. WP MANANTIAL DEL MADROÑO.

Nuevamente en la zona intermedia nos encontramos una amplia pista con una alfombra de hojas secas, a pesar de la incipiente primavera el viento sigue tirando hojas secas dándole un aspecto otoñal al paisaje.

Aunque una zona con numerosos Durillos florecidos (Viburnum tinus), nos recuerda que de otoño, nada de nada.

La humedad de la zona queda patente viendo algunas rocas colonizadas de musgos y otras plantas ripícolas.

Este tramo del sendero es más húmedo que el anterior y encontramos varias charcas en el mismo, algunas de ellas con cientos de renacuajos con pocos días de vida. Mucho me temo que con el calor que está haciendo, les quede poco de vida, al menos eso fue lo que pensé este domingo, este miércoles han bajado las temperaturas y vuelve a llover, así que probablemente tengan una nueva oportunidad de llegar a adultos que por cierto ¿dónde están? No llegamos a ver ni oir ni un sólo ejemplar adulto.

Llevamos un rato en claro ascenso y la arboleda se pierde, ahora es el monte bajo y algunos madroños los que colonizan el lugar, los ejemplares de alcornoques se encuentran muy espaciados con evidentes síntomas de sufrir la "seca",.

Algunos de ellos ya muertos para siempre.

Los pequeños arroyos siguen fluyendo por doquier.

Llegamos a la Majada de la Orza y encontramos una nueva fuente, también perfectamente señalizada.

Con su correspondiente abrevadero.

Y manantial oculto por restos de corcho y tronco.

A estas alturas ya empezamos a tener buenas panorámicas. A los lejos el Embalse de Guadalcacín, al centro de la imagen la zona conocida como Pajarraqueras, unos afloramientos de roca que por su inaccesibilidad y visibilidad son aprovechados por una colonia de buitres leonados como zona de anidamiento. WP MIRADOR137.

Seguimos subiendo y nos encontramos con la primera angarilla del día. Dicha angarilla nos abre paso a la Loma de la Novia. WP ANGARILLA.

Tenemos hambre y nos encontramos un antiguo puente por el que discurre la carretera CA-3035 que a pesar de estar en desuso aún cuenta con alguna señal de tráfico. Este lugar tan fresco será nuestro punto de avituallamiento.

Repuestas las fuerzas continuamos por esta vía que ya no abandonaremos hasta llegar al punto de salida. En un claro encontramos una colonia de entre 80 y 90 ejemplares de Iris florentina en distintas fases de floración.

A punto de finalizar el camino nos encontramos con el Mirador de la Loma de la Novia.

Desde aquí podremos ver como la parte baja del valle es atravesada por la Garganta del Arroyo del Quejigal que desemboca en el Arroyo del Artillero y éste a su vez, en el Majaceite.
Al oeste podemos ver la Sierra de las Cabras y Montenegro, un puntito blanco a nuestro frente es la Casa de Torres, y por detrás la Sierra de Dos Hermanas y el Pantano de Guadalcacín.

Un poco al noroeste y casi imperceptible, Algar y la Sierra de Aznar. Entre el Cerro del Charco y la Loma del Puerto del Lobo está el valle por dónde discurre el Arroyo del Artillero. Cierra la imagen el Cerro de Arrayanosa, lugar dónde se encuentra la Cueva de la Dehesilla y la Loma de la Sepultura. Más alejada vemos la Sierra de Aznar dónde se ubican los restos de la ciudad romana de Calduba

Al sudoeste vemos el Cerro de las Hermanillas, el Cancho de las Caretas, la Dehesa del Quejigal y las Sierras del Aljibe (visitada en enero de 2014) y la Gallina (visitada en diciembre de 2016).

La guinda del pastel la pone una colonia de nuestra planta carnívora particular, se trata de Drosophillum lusitanicum, una planta insectívora que se desarrolla en suelos pobres y que obtiene sus nutrientes de los pequeños insectos que quedan adheridos a sus pegajosos brazos.

Y para terminar y para no perder la costumbre, la encantadora de gatos en acción, no sé como lo consigue pero allá dónde vamos siempre aparecen gatos que corren como posesos en busca de caricias, y a mi ni me miran.

Y ya sabéis, búscadnos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

4 comentarios:

  1. Buena descripción de la ruta. Solo un par de apreciaciones: el peral silvestre que tenemos por aquí es Pyrus bourgaeana. Y el muerdago que tenemos en Cádiz es Viscum cruciatum, el de bayas rojas. Viscum album (de bayas blancas) es de climas más frios. saludos

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  2. Gracias por la info, paso a modificarlo.

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  3. Una relajante y entretenida ruta, como dices llena de atractivos. Muchas gracias por compartirla

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  4. Carlos, gracias por tu visita. Un saludo.

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Gracias por tu visita.