jueves, 12 de enero de 2017

VEREDA DE UBRIQUE-ASOMADILLAS-HOZGARGANTA-EL RISCO (JIMENA) 08 ENE 2017

Este sendero se inicia en las proximidades del camping Los Alcornocales, ascendiendo por la Vereda de Ubrique que comienza en el Cruce de las Tenerías, en un tramo que coincide con una de las etapas del GR7 E4, a su paso por Jimena, esta vereda está empedrada en su inicio. En un continuo ascenso llegaremos a una pista forestal y continuando por un cortafuegos llegaremos al monte Benazainillas, dónde nos asomaremos al Mirador de las Asomadillas y disfrutaremos de unas magníficas vistas del río Hozgarganta, Lomas de Cámara, Helechal, Altabacar, Jateadero y Cañuelo, Sierra del Aljibe, y por supuesto Jimena y su castillo.
Una vez cruzada la carretera CA-8201 y en continuo descenso por una vereda algo confusa pero bien señalizada, llegaremos al rio Hozgarganta, vadearemos y caminaremos paralelos a él durante bastante rato por la conocida como Vereda de la Maestranza, disfrutando de uno de los mejores caminos que podamos hacer, las vistas al rio, y montes circundantes y sobrevolados por infinidad de buitres nos dejará un recuerdo imborrable.
Tras un nuevo vadeo, y en las próximidades del Cortijo de La Chica, una exigente subida por la ladera dónde se ubica el Jardín Etnobotánico y sus miradores, El Risco, nos situará nuevamente en Jimena.

Dejamos el coche en:  36° 26.515'N -  5° 27.531'W
Dificultad: Moderada Baja.
Distancia: 9,35 kilómetros.
Tiempo: 5 horas 42 minutos.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16062987

El coche lo dejamos justo en la entrada del Cortijo de Castillejo.

Iniciaremos el sendero caminando por la acera que discurre paralela a la carretera de salida de Jimena.

Y tras unos cuatrocientos metros llegaremos al conocido como Cruce de las Tenerías, dónde comienza la Vereda de Ubrique.

No hemos casi empezado a subir y ya el día nos ofrece una bella imagen que no puede ser desaprovechada por un cazador de luces como yo.

En su inicio el camino está con un empedrado en muy buenas condiciones de conservación, aunque durará poco.

La constante subida sin habernos dado tiempo a calentar hace que paremos en alguna ocasión, aprovechando el momento para alguna mirada atrás.

La cercanía hace que veamos claramente el Castillo, Jimena y la pedanía de Los Ángeles bajo la Sierra de Almenara.

La poca claridad del día no permite demasiados detalles, aún así, por nuestra derecha vemos el Hacho de Gaucín, Sierra Crestellina y por detrás, Los Reales de Sierra Bermeja.

La primera angarilla del día. WP ANGARILLA 18. No tratéis de abrirla, está bloqueada por la acumulación de resíduos traídos por la lluvia, se pasa por su derecha.

Finalizamos la sombreada vereda que traíamos y nos incorporamos a una pista que tomaremos a la derecha.

Aunque una gran valla invita a pasarla, nuestro camino se abre tras otra angarilla a nuestra izquierda. WP ANGARILLA 20.

Un macizo de piedra ejerce de improvisado mirador, la bruma opaca las vistas, aún así nuevamente vemos claramente el castillo de Jimena y al fondo, y ya con algo de imaginación, el Peñon de Gibraltar. Al fondo derecha la Loma del Cañuelo y La Teja. WP MIRADOR 27.

Al fondo lo que creo es la Sierra de los Melones (visitada en enero de 2017).

Llevamos rato caminando por un bello pinar de repoblación en la Loma de las Asomadillas.

El día abre un poco y nos permite ver la Sierra del Aljibe con algo más de claridad. (visitada en enero de 2014).

Y más a su derecha, Laja Alta y el Cerro del Jateadero (visitados en enero de 2016).

Un cartel nos indica que andamos por el camino Benazainilla-Majada, en el Monte Benazaidilla.

A nuestro frente se nos aparece el Mirador de las Asomadillas en el Puerto de igual nombre (ya visitado en noviembre de 2014). Desde aquí tendremos bellas vistas sobre la cuenca del Hozgarganta, y sierras cercanas. WP MIRADOR ASOMADILLAS. El sendero continúa por una pequeña verena a nuestra derecha, aunque primero subiremos al mirador.

 También tendremos una vista privilegiada de la Garganta del Gamero.

Tomada la veredilla citada rápidamente buscaremos un paso en la alambrada que nos permita cruzar la carretera.

Al otro lado de la carretera vemos un cartel indicativo, pues justo allí empieza la senda de bajada.


Aunque el camino no revista demasiada dificultad y está bien señalizado por momentos y lo cerrado de algunos tramos pues nos hará mirar el gps. 

Un poco más abajo el camino se abre y no tiene pérdidas, en un kilómetro y medio aproximadamente llegaremos al río Hozgarganta.

Ya hemos estado por aquí en varias ocasiones y nunca lo vimos con tan poca agua. Aún así, es bonito a rabiar.




Lo vadeamos para incorporarnos a la Vereda de la Maestranza, pasamos por los bloques por comodidad, porque agua poca poquita.


En el segundo tramo de bloques, sí hay algo en movimiento. Este vadeo lo hacemos casi por frente a la Garganta del Gamero, que próximamente visitaremos.

Ya estamos incorporados a la Vereda de la Maestranza que no abandonaremos hasta el vadeo de vuelta en las proximidades de la Casa de Esquivel.

De esas rocas vemos salir un par de buitres, si nos fijamos podremos detectar dónde existen nidos gracias a los restos blanquecinos de sus excrementos.

Las erosionadas  rocas toman protagonismo.


A pesar del poco caudal, las pozas aún se mantienen en aceptable estado.

Por allí enfrente, la Loma de los Hoyones, Herrumbroso y la Majada del Lobo.

Nos desviamos un poco de la ruta para encaramarnos a un nuevo e improvisado mirador. WP PIEDRA MIRADOR. A nuestro frente una zona arenosa conocida como La Playita.


Hemos llegado al Cortijo de Esquivel, pronto abandonaremos el cauce del Hozgarganta.

Esta angarilla nos abre paso al nuevo vadeo. WP ANGARILLA 117. Dentro de la propiedad hay animales sueltos así que hay que cerrarlo todo, un cartel recuerda la obligación de hacerlo.


El hito hecho arte. Ponemos nuestro granito de arena añadiendo una pieza más a esta improvisada y original escultura en equilibrio.

El desafío a la ley de la gravedad se hace patente.

Un nuevo tramo empedrado en las cercanías de la Garganta del Hornillo. Cada vez que veo algo parecido me imagino el ingente trabajo en el movimiento y colocación de tantas toneladas de piedra. Impresionante el esfuerzo de nuestros antepasados.

Vamos a alejarnos del cauce el rio, y no nos resistimos a dar una última mirada.

Aunque un amplio camino a nuestra izquierda nos invita a seguirlo, nosotros debemos seguir hacia el frente, casi paralelos al cauce.

Antes de pillar este desvío, seguimos unos metros por esa veredilla para acercarnos por última vez al Hozgarganta y despedirnos de él (hasta la próxima, claro).

Empezamos la parte más dura del recorrido, tenemos que subir por un camino bastante difuso y de endiablada pendiente hasta llegar a los Miradores del Risco. Este cartel nos sirve para orientarnos en la subida.

Nos paramos bastantes veces para disfrutar de las vistas, que poco a poco serán más elevadas. Lo cierto es que es la excusa perfecta para tomar aire.

A pesar del desnivel, el camino no se hace pesado ya que todo el tramo está preparado con troncos que hacen la función de peldaños naturales y facilitan la subida.

Nueva toma de aire, abajo los restos de un antiguo molino harinero.

Y otro tironcito "pa rriba".

Y otra paradita, desde aquí la vista es impresionante.

Estamos cerca de la zona de miradores, allí enfrente el Mirador de la Grieta, probablemente el más bonito de todos por su acertada ubicación. (Aquí podréis ver todos los miradores con más detalle).

Allí arriba el Mirador de Poniente hacia el que nos dirigimos.


A pesar de la infinidad de veredas existentes el camino no tiene pérdidas, basta seguir el existente y más cercano a una alambrada que veremos a nuestra izquierda.

Mirador de Poniente.

¿Quién fuera un águila para poder verlo todo desde estas alturas? Por debajo y algo más a la izquierda está el Mirador de Roma.

Allí a lo lejos el Mirador El Caracol, el más elevado de todos.

Desgraciadamente empezamos a bajar El Risco, no obstante esto nos permitirá una bonita estampa de la Jimena alta. Ya sólo nos queda volver al coche atravesando parte del pueblo.

No obstante, este maravilloso día nos depara un último regalo, la bruma se ha disipado casi completamente lo que unido al cambio en la situación del sol, nos permite una imagen más clara de Sierra Crestellina, Sierra Bermeja y Casares.

Y algo más a la izquierda, la Sierra del Hacho. Y con esta última foto nos despedimos hasta la próxima.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

2 comentarios:

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