lunes, 1 de diciembre de 2014

VEREDA ENCUBIERTA-RIO HOZGARGANTA-ASOMADILLAS-MIRADORES DEL RISCO Y CASTILLO ( JIMENA DE LA FRONTERA 23 NOV 2014)

El itinerario comienza en el parking justo al lado del castillo de Jimena, nos dirigiremos en primer lugar a la plaza del Puerto Morán dónde accederemos a una antigua vereda, la Vereda Encubierta, camino usado por los lugareños para ir a por agua a la fuente de su mismo nombre y posteriormente accederemos al rio Hozgarganta en busca del camino de la Maestranza, vereda situada al margen izquierdo del río según circulamos, el cual vadearemos en dos ocasiones. Seguiremos en busca del sendero que nos lleva al Puerto de las Asomadillas dónde podremos disfrutar de las vistas desde su Mirador para a continuación y a través de la Vereda de Ubrique, viejo camino empedrado que unía Jimena de la Frontera con Ubrique acceder nuevamente a Jimena y caminar hacia los Miradores del Risco, un magnífico sendero local que a pesar de las muestras de abandono aún presenta un aceptable estado. En este sendero podremos acceder a diez miradores que nos permitirán impresionantes vistas de todo el entorno. Finalizaremos visitando el remozado Castillo de Jimena que pondrá la guinda a esta espectacular ruta.

Distancia: 13,1 kilómetros.
Tiempo: 6 horas 50 minutos incluidas las paradas.
Dificultad: Media baja.
Dejamos el coche en: 36º25.991'N - 5º27.279'W (Aparcamiento en las proximidades del Castillo de Jimena).

Podéis descargaros la ruta, clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8363696

Sólo bajarnos del coche y el día nos obsequia con esta fantástica imagen, algo nublado y una neblina tamizando la luz permite una calidad de luz magnífica para sacar buenas fotos. Esto promete.

Desde el aparcamiento saldremos a la calle La Loba que recorreremos en su totalidad. Esta calle finaliza en la Plaza del Puerto Morán.

Camino de dicha plaza nos encontraremos esta bonita calle sin salida. Se trata del Callejón del Horno.

Justo en la Plaza del Puerto Morán giraremos a la izquierda y accederemos directamente al inicio del Camino de la Encubierta. Un cartel nos anuncia dicho camino.

Empezaremos a bajar rápidamente, el buen desnivel nos llevará en poco tiempo a la Fuente de La Encubierta, lugar dónde antaño bajaban los jimenatos en busca de agua y para acceder al río Hozgarganta o a los molinos.

Al finalizar el camino de la Encubierta debemos seguir el empedrado de más a la derecha que nos llevará directamente al margen derecho del río por dónde discurrirá este primer tramo.

Ha llovido mucho este mes pero sorprendemente el cauce baja cual si fuese verano, poca agua salvo en las pozas.

Cientos de años de paso de hombres y bestias han marcado la piedra de forma impactante. Sin lugar a dudas el paso de la caballería herrada fue muy habitual.

Mientras estemos cerca del río nos encontraremos varias edificaciones, generalmente molinos hoy en desuso en estado ruinoso, no obstante el sendero se encuentra perfectamente empedrado en bastantes tramos.

En esta edificación aún podemos contemplar un friso pintado que se me antoja que en su momento fue bastante bonito y exponente del acervo cultural de la zona.

En este río podremos observar, además de peces y anfibios, una gran cantidad de galápagos leprosos y aunque no vimos ninguna, también es conocida una comunidad no demasiado grande de nutrias.

A tramos nos alejaremos algo del cauce, lo que permite disfrutar de la vegetación existente en la zona baja de estos terrenos como pueden ser alisos, fresnos, acebuches y la clásica vegetación de ribera (laurel, madroño, sauces, álamos o adelfas).

Nos llama la atención este colorido plumbago que no forma parte de la vegetación autóctona del entorno. Se trata del cortijo La Chica.

Leemos frecuentemente que este río es el único que se mantiene al cien por cien virgen, con cauces libres no controlados por presas o azudes, pero esta imagen contradice lo publicitado. Han cementado un paso para tráfico de vehículos que corta el flujo de agua cuándo el nivel es bajo. Supongo que lo harían con el permiso correspondiente, sea como sea, hace algunos años no estaba. Ya no podemos alardear de un cauce totalmente libre de acción humana.

 Este molino semiderruido nos indica que estamos próximos al primer vadeo que haremos del río.

El camino sigue exquisitamente empedrado y nos encontramos esta puerta de paso con un diseño no visto en ninguna otra parte. Os dejo que adivinéis como se pasa ;). (Aunque en la foto no se aprecia el rectángulo central tiene una malla rígida).

Justo antes del vadeo nos encontraremos en el cauce seco del arroyo de los Hornillos que baja por la garganta de igual nombre (evidente). En una de las piedras vemos pintadas esas indicaciones tan conocidas por los pateadores.

Uno de los temores que teníamos es que con tanta lluvia no fuese posible pasar por esta zona adaptada, pero como podemos ver en la imagen, de agua poca poca. (Wp "Cruce1").

Sólo las pozas se mantienen algo dignas. Conforme cruzamos el río nos encontramos con una angarilla que da paso a través de una finca privada con perros sueltos, aunque no parecen peligrosos ladran mucho y son grandes, vemos al dueño cerca así que nos acercamos le pregunto una "chuminá" y le pido permiso para pasar por su propiedad, amablemente me indica el camino y que sin problemas, se trata de la Casa de Esquivel. Nunca está de más algo de consideración sobre todo cuándo sabemos que los senderistas no somos bien vistos por algunos propietarios.

De vez en cuándo merece la pena mirar hacia arriba que no todo es río.

Desde que hemos cruzado el rio nos incorporamos a una vereda conocida como Camino de La Maestranza que seguiremos hasta que vadeemos nuevamente el cauce. Ahora circulamos por el margen izquierdo que afortunadamente y a esta hora del día está en sombra casi todo el tiempo, lo cual se agradece, casi diciembre y un calor que no es normal.




Hemos llegado a las inmediaciones de la Garganta de Gamero, hay que volver a cruzar el rio y buscar el sendero de subida al Puerto de las Asomadillas. (Wp "Cruce2").

No sin antes dar un último vistazo a esta gran poza.

Rápidamente llegamos al paso. Está perfectamente indicado por lo que no hay pérdidas. (Wp "Desvío Asomadillas").

Es empezar a subir y ya disfrutamos de bellas panorámicas. Desde aquí hasta el Puerto de las Asomadillas es el tramo más dificultoso, sobretodo si nos salimos del camino para atajar en línea recta (en lo posible), nosotros lo haremos y ahorraremos algo de distancia, aunque no de esfuerzo. En la lejanía la Sierra del Aljibe y a la derecha y oculto por el pino la Sierra de Líbar.

En la mayoría de los tramos existen indicaciones muy claras. Nosotros que solemos hacer los trayectos en sentido contrario a la mayoría pues los encontraremos al revés. Ojo que venimos de abajo. El hacer el itinerario de nuestra manera se nos antoja más fácil ya que sólo tendremos que subir este tramo, todo lo demás serán bajadas.

En la parte alta el terreno se vuelve más abrupto y cerrado por vegetación pero el sonido de los coches pasando nos indica que estamos cerca de la carretera.

Un paso cinegético, fácilmente divisable nos indica por dónde debemos continuar.

Nueva mirada atrás.

Ahora nos toca cruzar la carretera, ni que decir tiene que hay que extremar el cuidado y hacerlo rápidamente, el asfalto es nuestro peor enemigo.

A la vista el Mirador de Las Asomadillas que a modo de garita de vigilancia nos permitirá divisar todo el entorno.

Desde el mirador y a pesar del día brumoso, podremos ver la serranía de Grazalema, Ronda incluso el peñon de Gibraltar. Paramos un buen rato para recuperar el aliento después de la contínua subida, tomar fotos es una buena excusa para descansar.




Esta vaca chupa más cámara que el pequeño Nicolás, está en todos los reportajes, me da que le gusta ya que se ofrece amablemente a posar para nosotros.

Abandonado el Puerto de las Asomadillas nos incorporamos a la Vereda de Ubrique. En este tramo nos encontraremos rodeados de pinos piñoneros productos de la repoblación de hace bastantes años.

Atisbando entre ellos volvemos a visualizar la sempiterna Torre del Homenaje que dentro de unas tres horas visitaremos.

Si continuamos por la pista ancha de la izquierda también llegaremos a nuestro siguiente hito, pero preferimos nuevamente acortar un poco el recorrido, nos salimos de la ancha pista y tomamos una vereda que aunque poco marcada al principio, nos llevará directamente al mirador de la Vereda de Ubrique-Asomadillas.

Ese muro de piedra nos indica que hemos llegado, un cartel informativo detalla datos del entorno.

Nuevamente la neblina nos permite obtener una imagen onírica del cerro de San Cristóbal, dónde se ubica el castillo de Jimena.

Bajando paralelos al muro llegamos a una portilla por la que accedemos nuevamente a la pista.

Aunque nuevamente la abandonaremos andados menos de cien metros. La desviación está indicada con el correspondiente cartel.

Nuevamente nos adentramos en un estrecho sendero que definitivamente nos llevará a las proximidades de Jimena. Este camino también es o al menos era conocido como la Vereda de los Contrabandistas.

El Hacho de Gaucín se muestra más cercano.

Esta tramo es un tanto anárquico, lo mismo está perfectamente pavimentado como casi desaparece y nuevamente aparece completo.

Afortunadamente todo es bajada y en sombra, entre los árboles y las nubarrones que empiezan  a aparecer hacen que el camino sea de lo más agradable.

Nuevamente aparece la carretera. Estamos a las puertas de Jimena.
 

Vamos en dirección de la calle Llana, dónde se encuentra el acceso al otrora Jardín Botánico y el sendero de los Miradores del Risco.

Pillamos por el carril que se abre a nuestra izquierda que nos permitirá un recorrido circular muy conveniente.

Todo el camino está muy adaptado siendo cómodo y seguro caminar por él.

El primer mirador que encontraremos será El Eucaliptal.


Esta pasamanos quitamiedo nos llevará directamente al siguiente mirador.

Se trata del Mirador La Fuente.

Vista desde el Mirador El Aguila.


Ahora desde el Mirador Laja del Aguila. Desde dónde divisaremos además del Castillo y su Torre del Homenaje, la nombrada Laja del Aguila que da nombre al mirador.


Llegamos al Mirador de la Grieta, probablemente el más bonito, un camino de madera entre piedras nos permite rodear este peñasco.





Mirador de Roma.

El Mirador de Poniente desde el de Roma.


Desde el Mirador de Poniente.


Nos acercamos al Mirador El Caracol, cuya pasarela envuelve la roca cual escalera de caracol.

Pero antes pasaremos por el Mirador de Jimena de la Frontera, que ofrece unas magníficas vistas del pueblo.



Y por último, el Mirador El Caracol.

Volvemos a la calle Llana para dirigirnos a la última fase del sendero, se trata de rendir visita al Castillo de Jimena.

Hace años estuvimos por aquí, su estado ruinoso hacía presagiar la peor, pero agradablemente vemos como ha sido restaurado su visita nos permite poner un broche de oro a este magnífico recorrido.

Se encuentra en el conocido como Cerro de San Cristóbal.






Con la Torre del Homenaje ponemos fin a esta salida.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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