viernes, 26 de mayo de 2017

PASEO POR ÚBEDA MONUMENTAL (JAEN) 5 MAY 2017

La ciudad de Úbeda fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el día 3 de julio de 2003, debido a la calidad y buena conservación de sus numerosos edificios renacentistas y de su singular entorno urbanístico. Con este paseo intentaremos ver, si no todos, al menos la mayor parte de esos edificios emblemáticos que causaron dicha declaración.

La historia de su fundación se hunde en el principio de los tiempos y según la leyenda, se debe a Túbal, un descendiente de Noé. En ella, se han encontrado restos arqueológicos datados en la Edad del Cobre, habiéndose hallado restos calcolíticos, argáricos, oretanos, visigodos y tardorromanos. En ella han dejado sus huellas, entre otros, romanos, godos y musulmanes, aunque es con éstos últimos cuándo la ciudad adquiere cierta importancia, rodeándose de más murallas defensivas y convirtiéndose en una de las ciudades más importantes de Al-Ándalus.

Tras diferentes cambios de manos, es en el año 1233, cúando Úbeda es definitivamente conquistada por Fernando III de Castilla, convirtiéndose en ciudad realenga y titular de un arciprestazgo. Su situación geográfica y consiguiente dominio de vías de comunicación, su extensa y rica jurisdicción y la presencia de una nobleza cada vez más poderosa— sentó las bases a lo largo de los siglos xiv y xv del esplendor de la Úbeda del siglo XVI.

Este esplendor se debe en parte, al destacable papel de Francisco de los Cobos, secretario del Emperador Carlos I, con él entra el gusto por el arte en Úbeda, y como si fuera una pequeña corte italiana, de manos del arquitecto Andrés de Vandelvira y sus seguidores, Úbeda se llena de palacios, labor que fue continuada por otro histórico de la ciudad, su sobrino Juan Vázquez de Molina, también secretario de Carlos I y de su hijo, Felipe II, arraigando fuertemente las corrientes humanistas del Primer Renacimiento. Todo esto también influencia al clero, la Diócesis de Jaén era enormente rica, su mitra, posiblemente fuera de las más ricas de España y el clero ubetense tenía altos cargos en ella, impulsando también nuevas obras que terminaron de redondear a esta ciudad monumental.

Esta intensa historia tan cargada de sucesos, monumentos, palacios, iglesias y próspera economía es lo que nos ha traído hasta aquí y de nuestra condensada visita, damos debida cuenta. Intentaremos montar una ruta que nos permita ver lo más importante del casco histórico al mismo tiempo que perimetramos la zona amurallada (lo que queda de ella) por el exterior y de esta forma hacernos una idea más aproximada de lo que fue Úbeda en el siglo XVI.

Tiempo: 4 horas 33 minutos.
Distancia: 6,09 kilómetros.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 38°0.384'N - 3°21.923'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17931272

El coche se queda en una bolsa de aparcamiento en la calle Redonda de Miradores y nos dirigimos a la calle Baja del Salvador que nos llevará directamente a la Sacra Capilla del Salvador.

La Sacra Capilla del Salvador es un templo empezado a construir en 1536, bajo el patrocinio de Francisco de los Cobos, Secretario personal de Carlos I, como panteón  funerario, anexo a su palacio en Úbeda.
Aunque el proyecto lo inició Diego de Siloé, la realización corrió a cargo de Andrés de Vandelvira (importante arquitecto y canterista del renacimiento español), siendo probablemente, el proyecto más ambicioso de toda la arquitectura religiosa privada de dicho renacimiento.
Cuenta con una sóla torre rematada en forma de cebolla, al estilo centroeuropeo. En ella podremos ver una numerosa simbología del mundo clásico pagano y episodios del Antiguo y Nuevo Testamento que recogen la idea de la muerte, el honor, la gloria y la resurrección.

La compleja decoración escultórica de emblemas y escudos nobiliarios de la fachada principal e interiores, encierra un simbolismo funerario que conduce a la finalidad del espacio, centralizado en la cripta, situada en una grandiosa y simbólica rotonda que según los tratadistas arquitectónicos renacentistas, expresa la unidad o esencia infinita emanada de la uniformidad y justicia de Dios.
Su portada Plateresca es muy valorada en especial por los tonos dorados que toma con la luz del sol de poniente.

La puerta principal, planteada como arco de triunfo, tiene representados una serie de dioses clásicos (Eolo, Neptuno, Vulcano, Anteo, Diana, Mercurio, Venus, Febo, Marte, Júpiter y Saturno).


En el segundo cuerpo aparecen referencias a los trabajos de Hércules.

Y en el centro, un relieve de la Transformación de Jesús en el Monte Tabor.

Uno de los rasgos más interesantes es el uso de la figura humana como miembro arquitectónico, como pueden ser Cariátides (figuras femeninas), Atlantes (masculinas) o Hermas (desmembrados). En la fachada principal se representa el escudo de los Cobos (cinco leones rampantes sostenidos por atlantes) y los Mendoza (por María de Mendoza, su mujer), sostenido por cariátides.

A los lados, otras dos portadas triunfales, diseñadas por Vandelvira y esculpidas por Esteban Jamete. La portada norte está dedicada a Santiago (el mecenas era caballero de Santiago).

  Yla portada sur, a la Caridad.

El altar mayor está presidido por un retablo de madera de Alonso Berruguete. Fué quemado por los milicianos durante la Guerra Civil y del original sólo se conserva el Cristo. Lo que vemos en la actualidad es fruto de la restauración llevada a cabo por Juan Luis Vassallo. Escultor gaditano también conocido por ser autor de la estatua alegórica Gades que preside la gaditana Punta de San Felipe.

La reja que separa la rotonda (para uso de la nobleza) y la nave (de uso para el pueblo), es de Francisco de Villalpando, fue fundida en 1555, tiene dos tramos y tres cuerpos. En la crestería hay 4 medallones con las Virtudes Cardinales y en el centro, el escudo de los Cobos.

La bóveda está sostenina por columnas corintias adosadas.


El acceso a la Sacristía se realiza por una originalísima puerta, realizada en esquina, siendo una de las soluciones arquitectónicas más atrevidas y bellas de Vandelvira. Se dice que representa la Puerta del Edén. En lugar de columnas, hay cariátides con cestos de flores en la cabeza. Preside la Virgen de la Paz proclamando la concordia entre el poder y el pueblo, personificados por un emperador y un siervo que se arrodillan a su lado, completan dos angelotes.

Detalle de una de las columnas/cariátides.

La Sacristía dispone de una riquísima decoración que simboliza vicios y virtudes. El entablamiento está sostenido por cariátides que descansan sobre cabezas humanas.
 



Cerca del coro vemos un soberbio órgano con dos teclados. Tiene caja neoclásica y registro sonoro barroco, fue construido en 1795 y expoliado por el "bando rojo" durante la Guerra Civil. Fue nuevamente restaurado entre 2001 y 2008, tal y como ahora lo vemos.

Todo el interior está rodeado por capillas privadas a cual de mayor belleza.


Entramos de lleno en el corazón monumental de Úbeda, la Plaza Vazquez de Molina, que constituye uno de los mejores ejemplos del urbanismo renacentista español.
En primer lugar vemos el Palacio del Deán Ortega, hoy día Parador de Turismo. El Deán Ortega fue el primer capellán de la Sacra Capilla del Salvador. Su construcción data de mediados del s.XVI y también es obra de Andrés de Vandelvira.

Continuamos la ruta y a nuestra izquierda nos encontramos otros tres edificios importantes: el Antiguo Pósito, edificio del siglo XVII, realizado por el concejo para guardar grano y actualmente ocupado por la Comisaría de Policía (fuera de imagen). Enfrente tenemos el Palacio del Marqués de Mancera, construido en el s.XVI por los hermanos Lope y Antonio Molina Valenzuela, canónigos de la Iglesia Mayor Colegial.

La fachada está dividida en dos pisos y rematada con una torre conocida como la Torre del Tesorero, en la que destaca un relieve del Niño Jesús abrazando la cruz entre angelotes sobre calaveras.

Y justo a la derecha del Palacio del Marqués de Mancera, nos encontramos otro edificio singular, la Cárcel del Obispo, construida exclusivamente para los condenados con penas canónicas, actualmente se utiliza como sede de los juzgados de Úbeda. En las obras de adaptación, aparecieron restos de una necrópolis celta, posiblemente de entre los años 1200 a 1400 a.C.


La plaza Vazquez de Molina tiene forma de L, pues en el centro de la "parte corta" de esa L, encontramos una estatua dedicada al arquitecto Andrés de Vandelvira, que se nos antoja poco homenaje a este genial artista, sin cuyo trabajo Úbeda no sería lo que actualmente es, además de Patrimonio de la Humanidad, todo un compendio de la mejor arquitectura del renacimiento español.

Justo al lado encontramos la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Esta basílica está levantada en un suelo considerado sagrado desde el principio de los tiempos, allí se han encontrado restos del neolítico, y de íberos, romanos o godos. Aunque este edificio también fue salvajemente agredido, tras una serie de reformas y actuaciones no exentas de polémicas, vuelve a estar abierta al público.

Fue edificada sobre los restos de la mezquita mayor, tras la conquista de la ciudad en 1233 por Fernando III el Santo. El motivo principal de la fachada es la Adoración de los Pastores.
La portada fue construida entre 1510 y 1645 y podemos ver la interesante mezcla de rasgos medievales y clasicistas, y en las dos espadañas de gran tamaño con tres campanas cada uno.


Especial mención merece una puerta lateral del templo, la Puerta de la Consolada, tambièn de carácter clasicista, enmarcada por columnas exentas, escudos obispales de don Sancho Dávida y una hornacina central con la imagen de la Virgen. Esta puerta es emblemática para los ubetenses por ser desde dónde hace su salida, al amanecer del Viernes Santos, Nuestro Padre Jesús Nazareno.
 
En su interior se pueden observar una mezcolanza de diferentes estilos: gotico, mudéjar, renacentista, barroco y neogótico, que sólo es comprensible teniendo en cuenta que su construcción se extiende desde el siglo XIII al XIX. Cuenta una leyenda que esto sucede ya que la construcción fue víctima de una antigua maldición lanzada por un nigromante forastero y del terrible "mal de ojo", lo que explicaría que durante tantos siglos haya estado sometida a obras, sufriendo las secuelas de terremotos, etc.


Y como viene siendo habitual, todo su perímetro interno, dispone de capillas privadas, sufragadas por nobles y gente de alta alcurnia para disponer de un lugar para el descanso eterno.


Las galerías al igual que las del claustro, son de arcos apuntados sobre pilares rectangulares, similares a los del interior, mientras las bóvedas de posterior construcción, son de crucería simple en los lados Este y Oeste, y bóvedas de terceletes en el Norte; en ellas menudean los escudos del canónigo Becerra, que junto con el obispo Suárez, en la puerta de entrada, fechan su construcción entre 1500 y 1520.

Nuevamente, las forjas de las rejas dotan de un valor añadido al templo.


También se conserva una excelente pila bautismal, obra gótico-mudéjar del siglo XV en piedra caliza.

El claustro es una obra gótica de finales del siglo XV y ocupa el lugar donde estuvo el patio de abluciones de la mezquita, presentando forma de trapecio irregular. Aun se conserva un gran arco de medio punto que, según la tradición, pertenecía al primitivo templo. En él se abren varias capillas funerarias de obispos y de las familias nobiliarias de la ciudad

En su interior se convervan dieciséis capillas, enterramientos de obispos y familias nobles.



El estrecho espacio del claustro una vez pasadas las columnas entrando por la Portada de la Consolada. El muro que sobresale por la izquierda pertenece a la Capilla de la Virgen de Guadalupe. Al fondo una de las tres capillas del claustro contiguas a la portada exterior de la Capilla Bautismal.

Especial mención merece la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, Alcaldesa Honoraria de la ciudad de Úbeda.

Y su excepcional vidriera que llama nuestra atención.

La parte interior de la Puerta de la Consolada está flanqueada por dos escudos, a la derecha el escudo de Fernando III el Santo, en el acceso de la Portada Mayor, por donde se dice que pasó tras su conquista.

El escudo de la izquierda también de Fernando III el Santo, coronado por una figura que libera una paloma, símbolo de la liberación de la ciudad.

 Y una placa conmemorativa en recuerdo de la visita que hizo al lugar, el rey Alfonso XIII en 1926.


Rendida visita a Santa María de los Reales Alcázares, nos dirigimos al edificio de enfrente, se trata del Palacio de Juan Vazquez de Molina, es también conocido como Palacio de las Cadenas y es uno de los más fastuosos de toda España. Es sede del Ayuntamiento desde 1850. Empezado a construir entre 1546 y 1565 también es obra de Vandelvira, que planteó este palacio a modo de casa romana, creando toda su estructura alrededor de un gran patio con fuente, dónde se combinan el mármol blanco, la piedra dorada y las bóvedas blanqueadas.


A través de la calle Juan Montilla llegamos al Palacio Vela de los Cobos. Es un palacio del s.XVI en perfecto estado de conservación, alberga una importante biblioteca y un archivo histórico, así como colecciones de porcelanas, cerámicas, ropa antigua y monedas. A pesar de ser una propiedad privada es visitable bajo cita previa. Otra obra del maestro Vandelvira.
Diseñado en tres niveles,  en un primer nivel, una puerta adintalada entre columnas corintias, sobre la cual se dibujan dos esculturas de guerreros que sujetan la heráldica del promotor Francisco Vela de los Cobos. En el segundo nivel, se ubican balcones con columnas que están rematados con un entablamento y frontón, y decorados con barandas de hierro forjado. 

Aledaño a la plaza del Primero de Mayo, encontramos las Antiguas Casas Consistoriales. De estilo Renacentista. Cronologia: s. XVII. Sede del antiguo Ayuntamiento. Constituye un magnifico ejemplo de arquitectura civil de carácter público, que toma como modelo ejemplos del renacimiento italiano, con fachada de doble galería porticada.

La superior tenía función de balcón, desde el que los miembros del cabildo asistían a las celebraciones desarrolladas en la plaza, mientras que la inferior servía como lugar de encuentros ciudadanos bajo cubierto, siguiendo la disposición de toda la plaza, que se encontraba porticada.
En los laterales  están dispuestos dos contrafuertes, adornados por hornacinas en las que se encuentran el patrón y copatrón de la ciudad respectivamente, San Miguel Arcángel y San Juan de la Cruz.


En la misma plaza del Primero de Mayo se ubica la Iglesia de San Pablo. En ella predominan los estilos románicos y góticos con algunos toques renacentistas.

Es una de las más antiguas de Úbeda, se cree construida en la época visigoda. La portada, llamada de Los Carpinteros, es románica y da a la calle Cervantes. Esta que vemos es la conocida como Puerta Sur y que da a la plaza es de estilo gótico isabelino y en ella que predominan arcos y motivos vegetales.

En su tímpano El Padre Eterno corona a María que está sostenida por cuatro ángeles , dos a la altura de los pies y otros a la de los brazos. Es venerada por otros dos angelitos de perfil como los anteriores. En el parteluz, bajo doselete, la imagen de San Pablo, titular de la iglesia


De la construcción original se conserva el ábside románico con unos curiosos canecillos con una bailarina que salta, brinca y se contorsiona, rodeada de músicos, juglares y saltimbanquis.

Cuenta con una torre y una fuente adosada a la cabecera, también renacentista del s.XVI. El tejado de la torre es de cerámica bicolor.

Al final de la de San Juan de la Cruz encontramos la Iglesia de San Miguel, actualmente Covento de los Padres Carmelitas, se fundó en 1587 bajo la advocación de San Miguel. Es de estilo neo-clásico. En su fachada se encuentra una hornacina que alberga una escultura de 3 metros de altura y que resepresenta a San Miguel Arcángel.

Las instalaciones del convento, albergan además de la iglesia, un oratorio dónde se aloja el sepulcro dónde se encuentra enterrado San Juan de la Cruz, y un museo relativo al mismo. También en su interior, destacan las pinturas en el camarín y capilla mayor que representan la conquista de Úbeda por Don Fernando y escenas de la vida de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

Continuamos por la calle Nª Sª del Carmen y Cuesta Losal en busca de la conocida como Puerta del Losal.

La Puerta del Losal es de estilo mudéjar, siendo la más monumental de todo el recinto amurallado y claro ejemplo de la tradición constructiva hispano-musulmana que se mantiene tras la conquista cristiana. Consta de un doble arco de herradura apuntado, sustentado por columnas octogonales, precedido por un arco de medio punto. En su interior se conserva una viga de madera con los quiciales para encajar los ejes de una puerta de doble hoja.

La precede un gran arco de medio punto que conecta el lienzo de la muralla con el torreón que la defendía.

Junto a ella, se encuentra una capilla con la imagen de la Virgen de la Soledad.


Poco a poco vamos desgranando calles, Fuente Seca, Fernando Barrios, Campanario, Cobatillas, hasta llegar a la Avenida Ramón y Cajal, ya fuera del casco histórico nos hemos alejado de la muralla, que pronto retomaremos al llegar a la Calle Redonda de Santiago.


Lo único interesante que encontraremos en este tramo es el Monumento a la Constitución.

Es en esta última calle dónde encontraremos el Hospital de Santiago. Obra, como no podía ser de otra manera de Andrés de Vandelvira.

Mandada construir en 1562 por el Obispo de Jaén D. Diego de los Cobos, como hospital para pobres enfermos, al mismo tiempo que iglesia, panteón y palacio.

Cuenta con dos torres cubiertas con cerámica vidriada y otras dos torres que enmarcan la gran capilla central.

El conjunto se organiza sobre la base de un gran patio central, con doble arcada y columnas de mármol blanco de Carrara.



En la fachada existe una hornacina de Santiago Matamoros, a quién se le dedica el monumento. Hoy día este edificio alberga el Auditorio y Palacio de Congresos de Úbeda.


Nos vamos acercando nuevamente al casco histórico y nos dirigimos a la calle Sagasta, dónde encontraremos la Plaza de Toros.

Construida en piedra, esta plaza fue inaugurada en 1857, siendo una de las más antiguas de España. Fue edificada sobre los terrenos que ocupaba el Huerto del Convento de San Nicasio, reutilizando los materiales de éste y de otro antiguo convento, que fue el de San Antonio.
Esta obra es exponente de la arquitectura decimonónica en la ciudad, con la incorporación del uso del hierro fundido, propio de este siglo, en el balconaje corrido y barandillas con interesantes remates de palcos y balconcillos. La plaza consta de dos pisos y una capacidad de 5.000 espectadores. 

Destacan dos portadas, la de la Puerta Grande, adintelada y rematada con un escudo en el que se representa un lance taurino, y la del interior, que es del siglo XVI, quizás procedente del convento de San Nicasio.
En ella tomó la alternativa el 29 de septiembre de 1864. uno de los mejores toreros de todos los tiempos, D. Rafael Molina Sánchez "Lagartijo".

Llegamos a la Plaza de Andalucía. Justo enfrente vemos la Torre del Reloj. Constituye uno de los elementos más simbólicos de la ciudad. En su origen era un torreón perteneciente a la muralla medieval, construido en el siglo XIII. Pero antes, nos acercaremos a la Iglesia/Convento de la Santísima Trinidad.

Cuando se acometieron las últimas obras de la Plaza de Andalucía de Úbeda, que implicaron la construcción de un aparcamiento subterráneo y la destrucción de la plaza, salió muy mal parado el más bello monumento escultórico de la ciudad: el levantado en honor del general Leopoldo Saro, Conde de la Playa de Ixdain. Se retiraron la estatua y su espléndido basamento de piedra sin mucho cuidado, y con aún menos cuidado se almacenó esta obra de Jacinto Higueras en unos depósitos municipales, dónde con el paso de los años acabaría desapareciendo hasta la cabeza de la Victoria. 

Y es que así -almacenada, olvidada- permaneció la estatua de Saro siete años, acusada de ser un «símbolo del franquismo». El propio Muñoz Molina señaló, hace tiempo, que «algún analfabeto con cargo municipal -en la política española el analfabetismo es un mérito casi tan valorado como la desvergüenza- debió de pensar que siendo de un militar tenía que ser de un militar franquista». Luego, milagrosamente, acabó imponiéndose la cordura y la estatua agujereada de Leopoldo Saro -que nunca pudo ser franquista porque fue fusilado, en Madrid, el 19 de agosto de 1936- volvió al centro de la plaza que un día llevó su nombre, y un tallista local hizo una nueva cabeza para la efigie de la Victoria y el agua de la fuente vuelve a lamer los pies musgosos del ángel de la Paz. 
(Bibliografía: http://www.ideal.es/jaen/v/20100410/ubeda-baeza/estatua-fusilada-20100410.html)

Nos desviamos un poco hacia la calle Trinidad, para acercarnos a la Iglesia de la Santísima Trinidad. Una de las pocas iglesias barrocas que encontraremos.

Con este nombre se conoce a un conjunto de edificios religiosos que además de la iglesia, contiene un convento. Fue construido entre los s.XVII y XVIII. 

Cuenta con dos portadas organizadas a base de grandes molduras y líneas quebradas de gran relieve. La oeste se organiza a base de grandes molduras y líneas quebradas de gran relieve, destacando las dos volutas sobre las que se representa la Santísima Trinidad.
 

La portada Sur repite el esquema de molduras, aunque con menor relieve, alrededor de una hornacina con la representación de San Juan de Mata.


Del convento  que fue de la orden de los Padres Redentores Calzados, se conservan dos claustros, uno del siglo XVI con doble galería porticada y del segundo, se conservan dos laterales, uno del s.XVI y el otro del s.XIX.


Como antes decíamos, la Torre del Reloj constituye uno de los elementos más simbólicos de la ciudad. En su origen era un torreón perteneciente a la muralla medieval, construido en el siglo XIII. Bajo ella se encuentra el edificio de las Antiguas Carnicerías, edificio levantado en 1885, se encuentra adosado a la torre del reloj. En la fachada presenta dos cuerpos: el primero, recorrido por una arcada de medio punto enmarcada por sencilla moldura que cobija las ventanas, y el segundo, de vanos adintelados. Actualmente cobija la Oficina de Turismo.
 
Dispone de un templete está formado por arcos de medio punto en sus lados mayores y vanos adintelados en los menores, decorado en las esquinas con grandes floreros. 

 La torre alberga la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, muy vinculada a la historia de la ciudad, pues ante ella el Emperador Carlos V y posteriormente su hijo Felipe II juraron guardar sus fueros y privilegios. Esta imagen fue sustituida por una copia; la original se encuentra en el Palacio de las Cadenas.

En la segunda mitad del siglo XVI se decide adaptar la torre para albergar un reloj y campanario, por lo que se añade el segundo cuerpo. Exteriormente aparecen las armas de la ciudad y el escudo de los Austrias.

Porción de lienzo que da continuidad a la Torre del Reloj, y prolongación de las Antiguas Carnicerías, desde aquí podemos apreciar la notable altura del muro. 

Torreón de la calle Rastro. Torre que pertenece al conjunto de murallas que rodeaban la ciudad. Actualmente se encuentra entre las casas y es una propiedad privada. Está al lado de las Antiguas Carnicerias.

Por la calle Cava seguimos encontrando porciones de lienzos y torres del recinto amurallado. Es lo que se conoce como Murallas de la Cava. Una línea discontínua dónde porciones de la muralla han sido utilizados como muros para construcciones de viviendas particulares y por eso actualmente, sólo es posible ver las torres que al sobresalir de la línea de la muralla, no pudieron ser utilizadas.

Bajando por dicha calle Cava llegamos al Torreón y Portillo del Santo Cristo. De los s.XIV y XV, el torreón es de planta cuadrada y responde al tipo de grandes dimensiones que solía estar en las puertas o esquinas del recinto, teniendo acceso desde el paseo de ronda. Poseía una dependencia que servía de retén o de cuerpo de guardia.

Junto a la torre se abre el portillo, una pequeña puerta de arco apuntado, recientemente restaurado. En la parte superior vemos el matacán. Seguimos intentando perimetrar la muralla medieval, de la que vemos una porción, por su parte exterior.

En su lateral existe un escudo nobiliaria del que no he encontrado información.

Edificio sin identificar.

Siguiendo la calle hacia abajo, podemos ver un solar que nos permite comprobar como fue usada la muralla como muros sobre los que se fueron construyendo las viviendas.

Último torreón de la calle Cava, justo al lado de los Jardines de la Cava.

Allí encontramos el monumento al Alférez Rojas, héroe de Sidi Ifni y natural de Úbeda, una escultura de bronce sobre un pedestal de granito, tras de él encontramos un monolito de gran altura rematado por una corona de laurel. El conjunto está incluido en una fuente de una sóla taza.

Y una elegante pérgola de hiedra que nos lleva hasta el mirador.

Desde allí podemos divisar todo el valle del Guadalquivir.

Nos impresiona tantas hectáreas de olivar.

Allí al fondo vemos lo que creo es el Cerro de las Piqueras.

Llevábamos un magnífico día,  por allí lejos se vislumbra tormenta y llueve de lo lindo. Esperamos acabar antes de que llegue el agua.


Nos dirigimos a la calle Miradores de San Lorenzo.

Y esto nos permite una bonita toma del centro histórico de Úbeda.

Allí enfrente vemos la Iglesia de San Lorenzo.

Se encuentra adosada al recinto amurallado, muy próxima a la Puerta de Granada. Sufrió numerosas remodelaciones, siendo la más importante la del S. XVI, que reconstruye la iglesia en su totalidad. 

El interior presenta una planta basilical, con capillas laterales con coro alto a los pies. Exteriormente destaca la espadaña.

La portada principal está compuesta por un arco de medio punto entre pilastras y sobre él una hornacina que albergaba la imagen de San Lorenzo.

A los lados aparecen dos escudos con una parrilla, ya que San Lorenzo fue incinerado en ella.

Vamos en busca de la Puerta de Granada, pero llegando a la altura de la Plaza de San Lorenzo, nos desviamos un poco para ir a ver el Palacio de los Dávalos, también conocida como la Casa de las Torres.

Se edificó a principios del S. XVI por el Comendador de la Orden de Santiago y regidor de la ciudad, Andrés Dávalos. Es de principios del renacimiento con dos grandes torres gemelas a los laterales que les dan nombre a la casa. En su decoración mezcla la tradición medieval y renacentista. Su fachada está recargada de escudos, grutescos y simbolismo nobiliario de la época. Su patio, dentro del más puro estilo renacentista, está compuesto por una doble galería.

La fachada está coronada por una crestería con gárgolas. En ella se ubica la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos.

Retornamos a la calle Miradores de San Lorenzo y rápidamente llegamos a la calle Puerta de Granada.

Justo antes de llegar a ella nos encontramos con el Pilar de la Puerta de Granada, una fuente adosada al muro. También podemos observar lo que parece ser una puerta cegada, justo detrás, y sobre ella el matacán correspondiente que la defendía.

Y a su lado, la Puerta de Granada. Está datada en el s.XVI y recibe ese nombre por ser la salida hacia el antiguo Camino Real de Granada. Ubicada en la misma línea de muralla es de reducido tamaño y consta de un simple arco de medio punto.
Se dice que por esta puerta salió la reina Isabel la Católica, cuándo partió a la conquista de Baza, tras haber pernoctado en el Monasterio de Santa Clara.

 La calle Cotrina nos lleva directamente a la calle Saludeja, en ella encontramos los conocidos como Torreones de la Saludeja. Una serie de torreones de similares características a los anteriores y unidos por lienzos de muralla, que dan continuidad al recinto amurallado.



También adosada al muro pero retranqueada, encontramos la Fuente de la Saludeja. A sus aguas se le han atribuido propiedades curativas, de ahí el dicho popular de que "el agua de la Saludeja, salud deja".

Continuamos por la Redonda de Miradores, disfrutando de las vistas que nos ofrece y buscando el lugar de aparcamiento del coche, haciendo balance e intentando procesar todo lo que este magnífico paseo nos ha deparado y con la sensación de habernos perdido muchas cosas más. Úbeda es una ciudad impresionante que alcanzó su cénit en el momento más importante de nuestra historia, cuándo el sol nunca se ponía en los dominios del imperio español y dónde coincidieron prosperidad, familias importantes al igual que un clero poderoso y todos con un gran gusto por el humanismo y mucho dinero. Y afortunadamente, también estaba por allí uno de los genios del renacimiento español, el arquitecto y cantero Don Andrés de Vandelvira y que como no podía ser de otra forma, trabajaron juntos, transformaron Úbeda y la convirtieron en lo que es, Patrimonio Cultural de la Humanidad por méritos propios.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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