viernes, 19 de mayo de 2017

NACIMIENTO DEL RÍO BOROSA POR LA CERRADA DE ELÍAS (CAZORLA-JAEN) 4 MAY 2017

Probablemente se trate del sendero más visitado del todo el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Recorremos prácticamente completo todo el Río Borosa, desde la piscifactoría situada a escasos metros de su desembocadura en el Guadalquivir hasta sus fuentes, el nacimiento de Aguas Negras cerca del Puntal de las Iglesias, pasando por lugares tan impresionantes como la Cerrada de Elías, un paso entre montañas dónde el Borosa se encajona entre estrechos pasos, las altas y cortadas paredes de Los Órganos o el sorprendente túnel cavado en las entrañas del monte Picón del Haza.

Un recorrido largo pero que merece la pena el esfuerzo a realizar, sobre todo en épocas de intensas lluvias que es cuándo el paraje alcanza su estado más salvaje y espectacular gracias a los imnumerables saltos de agua que podremos ir encontrando durante el camino, saltos que en esta ocasión  y debido a la sequía que nos asola pues no pudimos contemplar en todo su esplendor, no obstante, encontramos el suficiente caudal para no dejar de hacer fotos casi contínuamente, lo cual alargó notablemente el tiempo de realización del sendero.

Aconsejo evaluar sensatamente el esfuerzo que tendremos que realizar, a partir de los primeros 5 kilómetros empieza la subida que en algunos momentos será dura, y que caso de seguir nuestro track al "pié de la letra", la distancia total de 22 kilómetros será la mínima que realicemos, dependiendo mucho de la inquietud personal en buscar rincones y ángulos para fotos lo que puede aumentar considerablemente esta distancia y el tiempo de realización.

Tiempo: 10 horas 3 minutos.
Distancia: 22,71 kilómetros.
Dificultad: Moderada.
Dejamos el coche en: 38°0.932'N - 2°51.739'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17781772

El coche se queda en un amplio aparcamiento existente al inicio del sendero y justo al lado de la piscifactoría y cercano a la conocida Torre del Vinagre, un centro de interpretación de la naturaleza situado en la carretera A-319, entre Cazorla y el Pantano del Tranco.

Un cartel informativo nos marca el camino y alguna información suplementaria y que como suele ser habitual no coincidirá con nuestros datos post sendero. En principio nos informa de una distancia de 9 kilómetros cuándo la realidad es que hasta el nacimiento del Borosa son algo más de 11 kilómetros, sobre el tiempo en realizarlo pues no comento, cada uno tiene una forma física y sobre todo una forma de andar diferente, que en nuestro caso se realentiza por el tipo de fotos que me gusta hacer, saliéndome de la ruta a cada instante, como muestra de ello señalar que aunque el track ya limpio se queda en 22 kilómetros, la realidad es que hicimos 29 kilómetros.

Comenzamos la ruta por una amplia pista que nos durará unos ocho kilómetros, prácticamente hasta la llegada a la central hidroeléctrica. Aunque la subida comienza sobre el kilómetro 5 del recorrido, será a partir de la central dónde se endurece el terreno, siendo los tres kilómetros y medio que nos quedan los que nos harán pagar el peaje por disfrutar de este espectacular sendero.

Este año ha llovido poco y esto se nota en el caudal de agua, que a estas alturas fluye plácida y tranquila, lo que tiene la ventaja de que nos permitirá muchos acercamientos al cauce y puntos de vista que en otros momentos resultarían imposibles. Iremos siguiendo el cauce casi de forma paralela y podremos disfrutar de como se funden agua, piedra y el gran bosque que nos rodea.

Una gran poza nos llama la atención, se trata del Charco de la Cuna, al fondo una bonita cascada que nos pilla demasiado lejos como para poderla disfrutar.

En sus cercanías veremos unas de las fuentes que encontraremos en nuestro recorrido. Dicen que su agua es magnífica y apta para el consumo humano. Nosotros en cierta ocasión pillamos una gastroenteritis por culpa de un agua que también era magnífica, así que como "gato escaldado del agua fría huye" y a sabiendas de las fuentes que encontraremos preferimos cargar con nuestra agua mineral y evitar incidencias añadidas. WP FUENTE DE LOS ASTILLEROS.

A escasamente un kilómetro de la salida nos encontramos el lugar dónde el Arroyo de Las Truchas dona sus aguas al Borosa. WP ARROYO DE LAS TRUCHAS.

Durante el camino cruzaremos varias veces el Río Borosa, a través de algunos de los puentes que lo cruzan, aunque este primer puente debemos ignorarlo, y nos acercamos a él sólo para tomar algunas fotos. WP PUENTE21.


El primer cambio de orilla lo haremos por el Puente de los Caracolillos. 

Justo pasar el puente el camino se bifurca en dos. El camino de la derecha nos llevaría en último extremo hasta la Cerrada del Utrero (lugar que también tenemos previsto visitar), conectando exactamente con la JF-7092 en su kilómetro 14.
Nosotros tomamos el de la izquierda en busca de la Cerrada de Elías.

Desde allí sacaremos la primera foto "efecto seda" que tanto me gustan.

Justo cruzar el puente y un cartel informativo nos informa de una curiosa formación, el Pliegue del Río Borosa, se trata de una formación rocosa formada por varios estratos cuyo origen se remonta a millones de años atrás, cuándo este lugar era el fondo de un gran océano. Estas láminas curvadas que nos recuerdan a un caracol son las que dan lugar al nombre de la zona y del puente.

El poco caudal nos permite ver algo que de otra forma sería imposible, un pequeño travertino con multitud de hilillos de agua forman una simpática cortina.


Un nuevo cambio de banda. WP PUENTE296.

El río empieza a encajonarse, indicador claro de que nos aproximamos a la Cerrada de Elías. Vamos caminando por la zona conocida como Vado Rosales.


Un maltrecho y casi ilegible cartel nos indica la dirección a la Cerrada de Elías. La cómoda pista sigue al frente, si no queremos disfrutar de una de las zonsa más bonita del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, podríamos seguirla y conectar más adelante, una vez pasada la Cerrada, nosotros como somos masoquistas nos salimos a la derecha, según indica el cartel y preferimos disfrutar de este maravilloso paso con pasarelas que discurre por el cañon.

El río Borosa en su incansable avance ha ido horadando durante ciento de miles de años un impresionante cañón, estrecho y de altas paredes verticales. En este lugar, la erosión se ha visto favorecida por la disposición de los materiales rocosos lo que ha favorecido la profundidad del mismo.

A este espectacular ecosistema hay que añadirle el fuerte proceso de karstificación de forma que el agua de lluvia que se filtra por la parte superior de la roca sale al exterior por las numerosas grietas de las paredes, generando un ecosistema de altísimo valor ambiental. Sin ir más lejos, por aquí podremos disfrutar de una especia rupícola única, hablamos de Pinguícula vallisnerifolia, una planta carnívora y endémica de este parque natural.

El sendero se estrecha y poco a poco nos vamos adentrando en el corazón del río Borosa, otro zigzagueo nos lleva a cruzar otro puente y esto nos permite nuevas e idílicas tomas.

Otra especie, esta vez animal y bastante común comienza a trepar por las húmedas paredes, se trata de un sapo común (Bufo bufo).

Los pequeños saltos de agua y pozas se suceden constantemente.

De pronto mi compañera de camino empieza a gritar casi desesperada: allí allí, y señala un lugar entre ese maremagnum, ¿allí qué? pregunto, insiste: allí, allí y el dedo índice como el Colón barcelonés.

Con más esfuerzos del esperado consigo ver de qué se trata, una pequeña culebra de agua (Natrix maura) también trepa por la roca. ¡Y luego dice que no ve nada! 😀😀


No he terminado de hacerle la foto a la culebra y ya me está llamando para que le haga una foto a la vera del río, se ha desplazado más de veinte metros en cuestión de segundos y sin darme ni cuenta, a este paso vamos a tardar en llegar al ansiado nacimiento, pero bueno, nos gusta disfrutar de cada rincón, y no tenemos prisa.

Hemos comenzado la Cerrada de Elías. Llevamos caminado unos 3,5 kilómetros. WP CERRADA


Y otro pequeño travertino.


Sobre el kilómetro 4,5 empieza el tramo de pasarelas. WP PASARELAS.








Al finalizar la Cerrada de Elías continuaremos por una pista que ahora sí que empieza a tomar algo de pendiente, vamos en busca de la central hidroeléctrica.

Las escarpadas paredes nos dan una idea de por dónde se encajona el río.

Allí enfrente el Picón del Haza (1.493 mts), por cuyas entrañas discurren los túneles que nos permitirán el acceso al nacimiento y al embalse de Aguas Negras.

Otra refrescante fuente, está a 6,2 kilómetros de la salida. WP FUENTE429.

Las escarpadas paredes del Punta de las Cabras (1.481 mts).

A lo lejos vemos la tubería que lleva el agua a la central hidroléctrica y una especie de viaducto de apoyo por cuyas cercanías debemos pasar.

Aunque de vez en cuándo miramos hacia arriba, no podemos dejar de mirar el cauce.

Hemos llegado a la central hidroeléctrica. Llevamos unos 8 kilómetros andamos y pensamos que si son sobre 11 kilómetros hasta el nacimiento, esto está chupado. Craso error.

Hasta aquí todo fue disfrute, a partir de ahora empezaremos a pagar el peaje que nos impone la naturaleza, conforme avancemos la pendiente se irá acentuando, lo que unido a un suelo lleno de gravilla y piedras sueltas, nos harán sudar de lo lindo.

Así que cualquier excusa es buena para parar y tomar aire, ande, una fotillo del tubo.

¿Y esto? Creo que son dos bojs, esta planta no forma parte del biotopo de la zona, así que creo que fueron plantadas por alguien a la vera de la senda.

Vamos por una zona de transición dónde el bosque ha cedido el paso a la abrupta piedra.


Las altas paredes lo sobredimensionan todo, y parecemos pequeños, muy pequeños.

Si hubiese agua estaríamos en la zona más espectacular dónde el estruendo del agua apagaría cualquier otro sonido, pero no es así.



Por esa lisa pared discurren los túneles, los respiraderos los delatan, aunque aún no vemos por dónde se accede a ellos. Desde lejos, esta pared que forma una especie de terraza que a su vez da paso al pico del Picón del Haza, parecía pequeña, ahora nos resulta inmensamente alta.

Las paredes de Los Órganos forman un muro inexpugnable.

Pasamos por una zona dónde se aprecian varias oquedades en la roca pero no nos entretenemos en meter linternas y averiguar si son profundas. WP CUEVAS.

Y el Salto de los Órganos, más seco que el ojo de un tuerto.

Auténticamente sobrecogedor.

Bueno, retomado el aire nos disponemos al último arreón, aunque con notable desnivel, esta zona nos parece mucho más cómoda que lo anteriormente pasado, supongo que el sabernos a punto de acabar la subida nos ha dado fuerzas.

Y allí está la entrada (en nuestro caso) a los túneles.

Miramos hacia abajo y ¡la rehostia! hay más desnivel de lo que percibimos antes de empezar a subir.

El túnel está divido en tres tramos, tanto el primero como el último tienen la suficiente visibilidad como para pasar sin luz artifical, pero para el central es conveniente alguna pequeña linterna o luz craneal, en algunos momentos nuestras cabezas estarán muy cerca de la piedra y aunque la tengamos dura, la piedra lo es más.

Los respiraderos también ejercen de bonitas ventanas al exterior.


Vista desde una de las aberturas finales.

Todo este tramo está construido para facilitar el paso de la traída de agua que vemos a nuestra izquierda.

Este último tramo del túnel es algo más pequeño, así que pasaremos con mucho cuidado.

En pocos metros ya tenemos a la vista la Laguna de Aguas Negras, que más que laguna es embalse.

Si quisiéramos continuar hasta la Laguna de Valdeazores, este camino, a través del muro de contención del embalse, sería nuestro camino, está a escasamente un kilómetro de distancia.

Nosotros nos conformamos con ver la laguna y dirigirnos directamente al nacimiento, que se llega por una vereda que se abre a nuestra izquierda, serán unos centenares de metros.

Allí está.

El agua brota de la piedra y nos recuerda a la zona de Los Borbollones del Río Cuervo.

Tanteo el agua y está helada, pero parece que eso importa poco a mi compañera de caminos que dice tiene mucho calor.


Ya sólo nos queda regresar por el mismo camino, aunque en sentido contrario se ven las cosas diferentes, por ejemplo no nos habíamos percados de la salida del túnel, ahora que lo vemos de frente, se nos antoja como un vil agujero en la piedra que no hace presagiar el armónico vaciado interior.

¡Oño con la bajada!

Y ya para terminar, algunas fotos que a estas horas de la tarde y con el sol parcialmente oculto por las paredes rocosas, permiten imágenes de mejor calidad.












Tras diez horas de caminata llegamos al coche reventados, pero con una sonrisa de satisfacción de oreja a oreja.

Y un mini video de algunos momentos:

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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