sábado, 26 de noviembre de 2016

FACINAS MEGALÍTICA (SIERRA DE SALAVICIOSA) 20 NOV 2016

Facinas es una población adscrita al ayuntamiento de Tarifa, una joya entre el mar y la montaña, tierra cargada de historia y muestra de ello son los imnumerables vestigios prehistóricos existentes en su término municipal, entre los que destacan dólmenes y menhires, alguno de los cuáles veremos en este sendero. Pero cuándo hablo de la Facinas Megalítica no sólo me refiero a estas construcciones milenarias sino atendiendo al significado más simple del vocablo, y es que Facinas se desparrama por la ladera norte de la Sierra de Salaviciosa, una sierra de grandes piedras dónde las Areniscas del Aljibe alcanzan su máxima expresión dramática. Facinas además, se ha convertido en un testigo privilegiado de todo aquello que le sucede a la Comarca de La Janda, una depresión rodeada por las sierras de Salaviciosa, Saladavieja, Fates, Enmedio, Ojén, Barrancones, Blanquilla, Retín, Plata o San Bartolomé, que desde tiempos inmemoriales provocaron la existencia del mayor humedal europeo, una serie de lagunas que en épocas propicias superaban los 50 km2 de extensión. Hoy día y gracias a unas políticas que primaron el bienestar sobre el medio ambiente, este humedal que fue el gran paraiso de las aves, se ha convertido en una seca depresión tectónica llena de campos de labor y generadores eólicos que serán el elemento común que presida todo nuestro recorrido.

Distancia: 6,34 kilómetros.
Tiempo: 3 horas 50 minutos.
Dificultad: Baja.
Dejamos el coche en: 36º8.308'N - 5º42.121'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15613040

El coche se queda en unos anexos en el arcen de la carretera de entrada a Facinas, calle de Tarifa.

Y como no podía ser de otra manera, la encantadora de gatos ejerciendo sus facultades. Un huraño gato (huraño conmigo) que nos acompañaría durante el primer kilómetro del recorrido, entró en escena.

Rápidamente encontramos la primera angarilla. WP ANGA11.

Enseguida disfrutamos de la mejor vista de la Sierra de San Bartolomé (visitada en marzo de 2015), a media altura podemos ver el diseminado de Betijuelo.

A pesar de que las previsiones daban fuertes lluvias, mi compañera de caminos, experta en meteorología, me afirmó rotundamente que hasta la una de la tarde no comenzaría a llover, así que haciendo gala de mi confianza en ella, nos decidimos a hacer este sendero, fácil y relativamente corto que podríamos tener finalizado para medio día, no obstante, la ropa de agua en la mochilla, por si las flys. Pero viendo esas nubes y las rachas de viento existentes, me asaltan unas dudas terribles y pienso: "Nos caerá la del pulpo".

El camino nos lleva hasta una alambrada que nos obliga a girar hacia la izquierda, según mis anotaciones, no muy lejos deberíamos encontrar el Dolmen de la Mesta. 

Y efectivamente, unos centenares de metros más arriba, lo encontramos. Este dolmen al igual que los otros dos documentados, se encuentran en la falda noroeste de la Sierra de Salaviciosa, o sea, dónde estamos y los otros a mayor altitud.

Estas construcciones responden al tipo de cámara simple. Están realizados con grandes bloques o lajas verticales que soportan las losas de la cobertera. Las entradas están orientadas hacia el oeste.

Desde aquí tenemos buenas vistas de parte del pueblo, campo eólico y al fondo derecha y tapados por el árbol (léase con tono de fastidio), las lomas de la Zuya y Arráez. Volvemos por dónde vinimos al objeto de incorporarnos a una vereda algo más abajo.

En poco tiempo llegamos a uno de mis megalitos favoritos, El Periquito. Una piedra con forma curiosa dónde resulta fácil encontrar símiles con varios animales.

Nos paramos para ver parte de la comarca de La Janda y su bosque eólico. No cuesta trabajo imaginarnos como tuvo que ser esto cuándo se formaba este mar interior que fueron las Lagunas de la Janda y el bullicio de cientos de miles de aves acuáticas. Desgraciadamente para algunos, eso nunca lo conoceremos. 😟

Dentro de una finca privada encontramos otro megalito curioso. Aquí que cada uno imagine lo que quiera. Llama la atención ese "peazo piera" aislada en un terreno tan llano y limpio. Al fondo izquierda vemos la Laja de Acíscar.

El sendero continúa fácil y despejado, esto me ayuda a acelerar un poco el paso, nosotros caminamos siempre lentos o muy lentos, saboreando paso a paso cada metro del camino, pero miro al cielo y.... prefiero acelerar ahora que podemos.

De momento llevamos el camino bueno, allí en frente vemos el Menhir de Tribucio, llamado así por encontrarse en el camino de igual nombre, que es el que seguimos.

A nuestra izquierda volvemos a ver la Laja de Acíscar y en el centro de la imagen, la Iglesia de la Divina Pastora, probablemente el edificio más antiguo que se conserva en Facinas. La primera cita que se conoce procede de un memorial dirigido al obispo de Cádiz el 1 de octubre de 1759.

Parece existir una clara vinculación del menhir, en este caso un simple monolito clavado en la tierra, con la fertilidad de las cosechas. De aspecto triangular, tiene unos dos metros de altura y está situado cerca de un manantial.

En él se observa tres oquedades presumiblemente realizadas por la mano humana.

Se nota que estamos en la cara norte de la sierra, lo que unido al gran número de manantiales y surgencias de agua consiguen que una espesura selvática dominada por zarzas y helechos hayan colonizado el lugar. Aquí una de estos surgencias, está pasado el dolmen y cerca de la Fuente de Tribucio, la llamaremos Surgencia de Tribucio por la cercanía a ambos.

Seguimos por el Camino de Tribucio, pero la senda se encajona entre piedras y la vegetación se espesa.

Un alcornoque víctima de la seca. La seca es una enfermedad fúngica producida por hongos del género Diplodia sp. e Hipoxilum. Entre los síntomas más característicos están el amarilleamiento y posterior amarronamiento y caída de las hojas, así como la aparición de chancros y grandes grietas. Además los árboles debilitados son atacados por insectos que se alimentan de la madera. La infección se suele producir a través de heridas producidas por accidentes o podas mal realizadas y sobre todo por la utilización de herramientas infectadas en la poda de otros árboles.WP ÁRBOL CAIDO.

Una nueva mirada lejana nos permite ver, la Laja de Acíscar otra vez y en el centro el poblado geriátrico.

Y más a nuestra izquierda, Vejer de la Frontera (y unas nubes que empiezan a preocuparme seriamente).

Una nueva fuente se nos aparece a nuestra derecha, se trata de la Fuente de la Motilla.


A su lado una caseta con una caseta con un curioso cartel que pone: Contador. Hay quién le pone puertas al campo y otros, contadores a los manantiales. 😆

Por un claro entre árboles, vemos el Cerro de la Torrejosa, a su derecha la Sierra de Saladavieja, entre medio el pantano de Almodóvar y como telón de fondo se intuye la Sierra del Niño (lugares ya visitados en diciembre de 2015).

A nuestra derecha dejamos la Fuente del Chorrito. WP CHORRITO.

Dejamos la vereda y nos incorporamos a la pista forestal. WP INCORPORACIÓN PISTA. En los planos a esta pista la llaman Calle Algeciras.

Llegamos a la Casa de la Huerta de los Pilancones.

Y continuamos por la pista.

A nuestra izquierda encontramos la Fuente de los Pilancones II.

Dejamos la pista y nos incorporamos a un cortafuegos. El camino nos invita a seguir y sobrepasar la angarilla pero está cerrada con candado. No hay problemas, por la izquierda se sobrepasa fácilmente la angarilla. WP ANGAR CON CANDADO.

Podríamos seguir por la "calle" Algeciras, pero como ya habréis notado, tengo cierta preocupación por la lluvia. Cuándo llueve, el monte adquiere un color y un olor especial, realmente magnífico, pero al tener que ponernos ropa de agua pues todo es mucho más incómodo, sobre todo si como parece ser, lloverá con intensidad. Así que tiramos una línea recta y atajamos campo a través. WP SALIDA PISTA ATAJO.

Ya estamos de nuevo en la calle Algeciras. Mi madre (q.e.d.) decía que: "No hay atajo sin trabajo", afortunadamente en este caso, el atajo no ha resultado en absoluto penoso. Si en vez de girar a la derecha, como hicimos, siguiésemos el camino hacia la izquierda, además de la Sierra de Salaviciosa, atravesaríamos la Sierra de Fates y la de Enmedio, aunque en este último tramo iríamos acompañados de una gran línea de aerogeneradores.

Aerogeneadores que parecen no molestar a demasiada gente, está muy bien eso de las energías limpias, está muy bien luchar contra la contaminación del aire, la contaminación lumínica, la contaminación sonora, pero ¿qué pasa con la contaminación visual? Esta contaminación que provocan esos monstruosos ventiladores y el ruido que generan, por no hablar del peligro que suponen para las aves. Pero en fin, seré yo el bicho raro.

El cielo cada vez está más cubierto, y unas sospechosas rachas de viento sur, nos invitan a no pararnos demasiado, aún así, la bruma nos ofrece unas imágenes que bien merecen ser inmortalizadas.

Nuevamente tenemos una panorámica al Pantano de Almodóvar, pero a mayor altura. WP VISTAS ALMODOVAR.

En la parte baja de la foto podremos ver la Garganta de Tribucio.

Pasada esta cancela, giraremos a la izquierda y abandonaremos la cómoda pista. WP CANCELA70.

Una formación rocosa llama nuestra atención (curiosa frase cuándo llevamos rodeados de grandes piedras durante todo el trayecto) ¿será un dolmen? Caso de serlo, aún no está documentado, ya que no se trata de ninguno de los otros dos conocidos (Bujeo y Mirador). Lo que es evidente es la intervención de la mano humana en la colocación de esas piedras, tanto laterales como las del fondo, alguien las puso así, ahora ¿cuándo fue? ¿En el Calcolítico o un actual sapiens cazador?.

Desde fuera sólo podemos apreciar la cobertera.

¿Y otro más al lado? Creo que ya serían demasiados dólmenes. Pero remiro y sigo con mis dudas de descartarlo sin más.

En las cercanías de este último, un muro, probablemente de una corraleta, porque para ser un aguardo de cazadores (que abundan por la zona) me parece demasiado trabajo.

Seguimos nuestro camino y otra acumulación de rocas, con rasgos no ser naturales nos llama la atención, se trata de otra surgencia de agua. En pocos lugares podremos ver tantos manantiales tan cercanos unos de otros, como aquí.

Seguimos de forma anárquica, cotilleando por aquí y por allí.

Otra construcción llama nuestra atención, se trata de un pequeño aljibe con techo abovedado.

De momento estamos teniendo suerte, el frente nuboso corre paralelo a la depresión de la Janda sin entrar de lleno hacia Salaviciosa.

Otra corraleta. WP CORRA96.

Por dónde veníamos no intuimos más cosas de interés, así que vamos a subir unos metros y seguir otro camino más alto. Sólo llegar arriba y nos llevamos una gran sorpresa, mi compañera de caminos grita: ¡mira!¡mira!, y allí en lo alto de una piedra estaba un bellísimo gato montés, que tan pronto se percató de nuestra presencia desapareció entre las piedras, sin darme tiempo siquiera a pensar en sacar una foto. Nunca habíamos visto uno en libertad, sin dudas, este detalle marcará el recuerdo de este sendero para siempre. Esta especie es totalmente esquiva al ser humano, aunque en épocas de celo puede acercarse en busca de gatas domésticas con las cuáles hibrida. Está incluido en el Libro Rojo de Especies Amenazadas.

Ya que vamos de descubridores, pues la imaginación al poder. ¿Otro menhir? Aunque si lo fuese y viendo lo grande que es, creo que no hubiese pasado desapercibido a los investigadores. De cualquier forma, por la forma de la piedra y la distribución de sus capas no parece ser algo natural, nuevamente parece haber sido colocada de forma intencionada.

No albergaba demasiadas esperanzas en este sendero, pero está resultando de lo más divertido. ¿Y esto será una tumba antropomorfa?

¿Y esto? Tiene pinta de pila aunque rota en uno de sus lados.

Otra piedra que parece haber sido enterrada de forma intencionada, aunque esta vez tumbada por su peso.

¿Nuevo dolmen derruido? Si nos fijamos bien no es difícil de ver los ortostatos de soporte y la cobertera caida sobre ellos.

Otro manantial.

Esto no puede ser, si enderezamos la piedra de la izquierda, tenemos otro dolmen con todos sus "avíos". En fin, este sendero ha sido toda una bacanal de Mega Litos, vamos, Grandes Piedras, algunas de ellas incluso con pasado prehistórico.

Bueno, hemos llegado a la Fuente de la Mesta y casi al final de este emocionante sendero, no pensábamos salir por la lluvia, pero a veces arriesgarse tiene su premio.



Pero aún la naturaleza nos obsequia con otra sorpresa. Una gran araña negra llama mi atención, ¡La Virgen! nunca había visto por nuestros suelos nada tan grande, al menos 7 centímetros de cuerpo. ¿Se le habrá escapado a algún aficionado a los terrarios? Pues no. Se trata de Macrothele calpeiana, comúnmente conocida como Araña Toro o Araña Negra del Alcornocal.
Es el único arácnido europeo protegido por los tratados internacionales (Convenio de Berna y Directiva de Hábitats)  e incluida en el Libro Rojo de Invertebrados Vulnerables.
Probablemente se trate de la araña de mayor tamaño de Europa, habiéndose observado ejemplares que superaban los 8 centímetros.

El nombre de "calpeiana" hace referencia al lugar dónde se descubrió, el monte Calpe, dicho nombre no sonará a demasiada gente, aunque si digo que hoy día es conocido como Peñón de Gibraltar, la cosa cambia. Me llamó la atención como se hizo la muerta cuándo vió que nos fijamos en ella. No son venenosas pero su picadura es muy dolorosa.

Bueno, ya estamos en el coche, son las 12,55 horas y nos hemos librado de la lluvia (gD).

Antes de regresar, aprovecho para sacar una última toma a la Sierra de la Plata (visitada en octubre de 2013).

Y a la Sierra de Fates, con la que tenemos una deuda pendiente. No nos hemos terminado de subir al coche y empieza una lluvia que en minutos se hará insistente. Son las 13,06 minutos. Vamos para casa y más contentos que unas castañuelas. Hemos vistos dolmenes, menhires, grandes rocas curiosas, sierras, pantanos, manantiales, fuentes, la única araña europea protegida y endémica nuestra tierra y al escurridizo gato montés. ¿Se puede pedir más?, Pues sí, encimo no nos llovió. Yuhuuuuuuu.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.