martes, 26 de julio de 2016

NACIMIENTO DEL RIO CUERVO (CUENCA) 3 JUN 2016

Este sendero recorre uno de los enclaves más famosos de la Serranía de Cuenca, el río Cuervo. El nacimiento del río Cuervo es una surgencia de agua que brota de una cueva en la cara norte del cerro conocido como Muela de San Felipe después de discurrir por un entramado de galerías subterráneas, fluye por un paraje de cascadas musgosas y remansos cristalinos. El recorrido se inicia en un aparcamiento habilitado junto a la carretera CM-2106, a catorce kilómetros de Tragacete y a seis de Vega del Codorno, término municipal al que pertenece. Una impresionante cascada tobácea será la estrella de este sendero. Al ser un destino muy visitado os recomiendo lo programéis para un día entre semana o no será lo mismo. Fue declarado Monumento Natural en 1999.

Dejamos el coche en: 40º25.579'N - 1º53.872'W
Distancia: 3,56 kilómetros.
Dificultad: Fácil.
Tiempo: 2 horas 45 minutos.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
Existen dos zonas de aparcamiento, uno cerca de los restaurantes y otro ubicado al otro lado de la carretera y más cercano al inicio oficial del sendero pero más soleado.

Para entender un poco mejor el fenómeno que se produce en el río Cuervo existen varios carteles explicativos. En primer lugar nos cuentan como se forman los escarpes en las dolomías. El agua, después de discurrir por un entramado de galerías subterráneas, sale a la superficie. La acción de desgaste y disolución ejercidos sobre terrenos porosos hace que la cabecera de estas surgencias vayan retrocediendo hasta provocar la fracturación y desplome de grandes bloques de los escarpes, así como el derrumbe de algunas de las galerías lo que provoca las características formas de anfiteatro o circo.
Es aquí, en un anfiteatro dónde se produce la surgencia del río Cuervo. Curiosamente las mismas aguas que provocan la erosión de las calizas y su hundimiento, son las que provocan, el efecto contrario en esos mismos hundimiendos (escarpes) provocando lo que se conocen como Tobas. Una cascada tobácea es la que se origina al resbalar durante siglos un río por un cortado calizo y que gracias al contacto con el agua y el carbonato cálcico que ésta transporta, forma gradas, repisas y colgajos a modo de estalactitas que, tapizados de musgo, hacen el efecto de una gigantesca esponja verde de la que salen hilos de agua. Éste ni más ni menos es el espectáculo que podremos ver en el río Cuervo, una surgencia de aguas de una mole rocosa y su posterior discurrir a través de cristalinos remansos y salvajes cascadas tobáceas.

Existen dos zonas de aparcamiento, uno cerca de los restaurantes y otro ubicado al otro lado de la carretera y más cercano al inicio oficial del sendero pero más soleado.

El otro aparcamiento lo tenemos a nuestra derecha, cruzando la carretera, y es dónde se inicia el sendero.

Esta ruta es circular, subiremos dejando el rio a nuestra derecha hasta llegar al nacimiento, posteriormente bajaremos por el otro margen. Durante todo el trayecto estaremos rodeados de un impresionante bosque de ribera, dónde magníficos sauces, tilos, arces, avellanos o acebos darán un toque al ya espectacular lugar, destaca un esbelto bosque de pinos que dan variedad al lugar.

En este primer tramo el sendero está perfectamente adecuado para todos los públicos, no así la llegada al nacimiento que aunque carente de dificultad no es accesible a personas con ciertos tipos de discapacidad.

Encontraremos varios puentes en nuestro camino que sortean algunos hilillos de agua, aunque como tenemos intención de hacer un circular, evitaremos aquellos que nos llevan al otro margen.

En este tramo del rio no existe término medio, o encontramos aguas cristalinas totalmente remansadas o murmulleantes saltos.



Es un recorrido que se hace un aproximadamente una hora, pero si os gusta la fotografía, tardaréis más, mucho más, en este caso es imprescindible meternos por cualquier entrada que nos acerque a la orilla, que seguro nos deparará grandes sorpresas. Para esta toma me tuve que arañar un poco con algunas obstinadas zarzas que guardaban celosamente su secreto.



Esta es la parte oculta de la gran cascada, justo al otro lado del rio tenemos una zona de descanso y el mirador oficial, pero desde este margen probablemente veréis pocas o ninguna foto, nuevamente hay que abrise paso entre la espesa vegetación, pero la imagen merece la pena.

A estas alturas de año el caudal de agua ha disminuido, aún así las vistas son maravillosas, las capas de musgo ofrecen un frescor añadido a este oscuro rincón.


Tras superar un curioso desnivel llegamos a una nueva planicie dónde las aguas discurren tranquilas, aún así unos pequeños saltos nos distraen un poco.



Por breves instantes el camino se separa de la vera del río, llegamos a una pradera desde dónde tenemos una vista privilegiada de la Muela de San Felipe, formación rocosa dónde tiene su origen el río Cuervo.

El cauce se hace más estrecho, esto nos permite un acercamiento a la otra orilla, dónde unas pasarelas y barandas ofrecen un tramo totalmente adaptado a todos los públicos, aunque nosotros pasaremos por allí al regreso. 

Estamos cerca del nacimiento pero no me resisto a mojarme un poco y poder sacar otra foto desde un ángulo poco visto.

En esa zona oscura está la cueva dónde surge el río Cuervo, el lugar está dotado de un mirador que nos permite deleitarnos con el murmullo del agua.

Durante un trecho volvemos por el camino de venida, pero cruzaremos al otro margen en la primera oportunidad.

Nuevamente vemos la segunda cascada en importancia, pero desde otra perspectiva.

Toda la bajada está habilitada por una pasarela de madera lo que nos permite llegar al mirador de la cascada estrella rápidamente.

A pesar de que la surgencia de agua es contínua durante todo el año, ya cerca del verano el volúmen de agua disminuye, pero aún así no pierde belleza por lo que nos deleitaremos tranquilamente desde todos los ángulos posibles.



Y con esta última toma damos por finalizada la ruta.

Un mini video del lugar.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

lunes, 18 de julio de 2016

LA CIUDAD ENCANTADA (CUENCA) 3 JUN 2016

La Ciudad Encantada se localiza cerca de Valdecabras (Cuenca) dentro del Parque Natural de la Serranía de Cuenca.
Es un paraje natural de formaciones calizas erosionadas por el agua, el viento y el hielo. La heterogeneidad de las rocas en cuánto a composición y dureza han provocado un desgaste desigual de las mismas, dando como resultado una muestra sorprendente de caprichosas formas a las hay que sumar lapiaces, torcas y sumideros.
Su origen se remonta al periodo Cretácico (unos 90 millones de años), cuándo el mar de Thetis cubría gran parte de lo que actualmente es la Península Ibérica y la zona que hoy conforma la Ciudad Encantada era parte del fondo marino que con la orogenia alpina se elevó pasando a formar parte de la tierra emergida.
Muchas de sus formas parecen figuras conocidas por lo que poco a poco se les han ido poniendo nombre por las que son conocidas.
El recorrido oficial es de unos tres kilómetros y hora y media de duración, pero a nosotros nos gusta siempre ir más allá y adentrarnos en los más infimos rincones por lo que este track tiene el doble de distancia y tiempo, salirnos del recorrido oficial nos permitirá descubrir otro sinfín de formaciones no menos interesantes.

Dejamos el coche en: 40º 12.392N - 2º 00.312W
Tiempo: 4 horas 20 minutos
Distancia: 6 kilómetros.
Dificultad: Baja.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:

Frente a la entrada existe una amplia explanada dónde podremos aparcar cómodamente y con bastante sombra.

En la entrada facilitan un plano del recorrido convencional, aunque lo bien marcado del camino lo hace innecesario.

La primera formación que nos llama la atención es la denominada "Tormo Alto", un monolito de más de viente metros altura, y que es el emblema de la Ciudad Encantada.

Es un ejemplo claro de un fenómeno llamado "erosión diferencial" (cuándo la roca erosionada está formada por diferentes materiales que le confieren diferente resistencia según su composición).




Rápidamente llegamos a la formación conocida como Los Barcos, tres grandes rocas que se asemejan a tres grandes barcos atracados en un muelle. Este escenario explica muy bien un fenómeno geológico denominado "karstificación" que es la disolución de una roca soluble fisurada.



El Perro es otra de las formaciones con nombre y recuerda la silueta de un perro con hocico redondeado y rabo cortado. Se localiza en un bosque abierto de pino negral.

Las formas curiosas con nombre son minoría, existen un infinidad de ellas que nos permitirán dar rienda suelta a nuestra imaginación.

De momento estamos realizando el camino oficial. Abundan las formas de seta  aunque ninguna de ellas llega a la estilización del Tormo Alto.

Caminar por aquí nos traslada a épocas pasadas y nos hace sentir como si estuvíesemos rodeados de gigantes y dinosaurios.

Enfrente nos encontramos con otra formación conocida como "Los Osos". Dos grandes formaciones que nos evocan dos osos enfrentados.

El tamaño de las mismas hacen que para fotografiarlas tengamos que cambiar de ángulo. Este que vemos sería el segundo oso.
No hace mucho tiempo no era extraño ver osos por la Serranía de Cuenca pero eso pasó a la historia.

Una ballena.

Seguimos nuestro paseo dando rienda suelta a nuestra imaginación y buscando parecidos incluso dónde no los había.


Vamos rodeando la zona de Los Osos y nos permite una visual desde un nuevo ángulo.

Un gran arco calizo llama nuestra atención, es la parte trasera del llamado "Puente Romano", un perfecto arco de medio punto. Muestra de forma endokárstica residual (morfologías subterráneas características de la roca carbonatada).

Vista frontal.

Aquí una de las formas a las que hay que echar imaginación. Se trata de "La Cara del Hombre". Según el planillo se aprecian perfectamente ojos, nariz, pómulos, barbilla y cuello. Nosotros sólo llegamos a la nariz, barbilla y cuello. ;)

Otra seta, resulta sorprenedente pensar que hace algunos años (varias decenas de millones), el suelo era la parte alta de estas formaciónes, la erosión primero favoreció las grietas, luego las cuevas, siguió el colapso de las mismas y al final sólo quedaron estos "postes testigos" como recuerdo de la situación primigenia.

Llegamos a otra formación conocida, La Foca. Una foca equilibrista que porta un balón sobre su hocico en la entrada de una red de callejones y grietas oscuras que nos llevará a las profundidades de la Ciudad Encantada.



Las zonas de penetración del agua configuran un ambiente umbrío lo que propicia la existencia de una flora diferente a las zonas circundantes. 

Nos estamos aproximando al Tobogán dónde las plantas ruículas encuentran un habitat ideal para desarrollarse.

En una de sus paredes encontramos a Sarcocapnos enneaphylla, Zapatitos de la Reina.



Llegamos a una zona interesante, pues este el estado en que se encontraban todas las zonas anteriores antes del colapso. Una superficie plana y filtrante, llenas de grietas y oquedades, técnicamente un lapiaz estructural. Se trata del Mar de Piedra.


Si nos agachamos un poco empezamos a ver las grietas y oquedades interiores.

Por debajo de la superficie las oquedades son enormes y se forman unos arcos y pasadizos impresionantes.


Hemos vuelto al bosque de pino negro y las formas no paran de sorprendernos. ¿La esfinge?

¡Aibá la rehostia! ¡El Octavo Pasajero!

Es extraño que nadie se haya percatado del allien. Queda bautizado.

A esta formación la llaman La lucha entre el elefante y el cocodrilo. Bueno, aceptamos pulpo como animal de compañía, lo realmente bello es el gran arco calizo que parece desafiar las leyes de la gravedad.


Otro arco más.

Otra formación famosa. El Convento es una muestra de forma endokárstica, se trata de una antigua galería subterránea de agua, tiene un perfil ojival desarrollado a partir de una fractura vertical de la roca.



La Plaza Mayor puede que sea de lo que más me gustó, aunque mejor llamarla Jurassic Park, unas setas gigantes nos convierten en gnomos. Aquí todo está sobredimensionado.




Y huecos por cualquier lado.


A partir de aquí nos salimos del recorrido oficial y rápidamente empezamos a ver cosas interesantes. Una abertura en una roca pica mi curiosidad, me acerco y es mucho más grande de lo que pensaba, su interior está hueco y tiene el tamaño de una piscina mediana.

Estoy en las entrañas del karst.

Algunas de las formaciones que no aparecen en la guía y fuera del recorrido oficial. Esta primera es interesantísima.

Esta tiene un muro a modo de una corraleta, probablemente fue usada para guardar ganado en otros tiempos.






Nuevamente nos incorporamos al camino oficial y vemos las mismas formaciones pero desde otros ángulos.

Los Osos.

Una cabeza de serpiente.

Un pebetero olímpico.

Un velociraptor nos ataca.


Y con esta última formación acabo le selección de fotos, son muchas más las existentes reflejadas en el track, pero esas las tendréis que descubrir vosotros.