martes, 14 de junio de 2016

PASEO POR EL CASCO HISTÓRICO DE ZARAGOZA (30 MAY 2016)

Un tranquilo paseo por el casco antiguo de Zaragoza y visita a algunos de sus lugares más representativos. Como complemento, un magnífico paseo por la ribera del río Ebro y vistas de la puesta de sol tras la Básílica del Pilar.
Aunque vamos sobrados de tiempo, pretendemos estar en el punto de salida a la puesta de sol, dicen que el ocaso desde el Puente de Piedra es de los más bonitos que se pueden ver.

Distancia: 8,34 kilómetros.
Dificultad: Fácil.


Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13642895

La salida la efectuamos en la confluencia del Puente de Piedra con el Paseo de la Ribera, dónde comienza el Parque Macanaz. La Basílica del Pilar será un denominador común en casi todo el paseo.

La Arboleda de Macanaz, zona ajardinada en la ribera del Río Ebro a la izquierda del Puente de Santiago  fue un importante soto ribereño al que se accedía por la antigua pasarela que estuvo en funcionamiento hasta 1965.
La arboleda, lugar de esparcimiento de los zaragozanos desde hace siglos, en 1809 se convirtió en un gigantesco cementerio, pues allí fueron enterrados, en una fosa común, los restos de miles de caídos del segundo de Los Sitios.

El Puente de Piedra y Pretil de San Lázaro son un conjunto monumental levantado sobre el río Ebro. En 1401 se iniciaron las obras del actual puente, dirigidas por Gil de Menestral que concluyeron cuarenta años después. Los pretiles datan del siglo XVIII.

Caminamos por la orilla de enfrente y esto nos permite bellas tomas de la Basílica del Pilar.



Volvemos a la otra orilla cruzando el Puente de Santiago. Fue inaugurado el 13 de marzo de 1967, bajo la alcaldía de Luis Gómez de Laguna para completar los cruces del Ebro en el casco antiguo por el Oeste (el Puente de Piedra cubría el centro y el Puente de Hierro el Este) siguiendo un vado antiguamente cubierto por barcas y pasarelas.
Obra de Tomás Mur Vilaseca mide 187 metros de longitud y tiene tres carriles por sentido, conectando la avenida de los Pirineos con la avenida de César Augusto. Fue remodelado como parte de las obras asociadas a la Exposición Internacional Zaragoza 2008 aunque se mantiene en sus apoyos tradicionales, tres arcos de 38, 44 y 38 metros. Su construcción llevó aparejada la de un basamento en el lecho del río, con duras condiciones de trabajo para los obreros de la época.

Prácticamente al lado del puente nos encontramos con los restos de las Murallas Romanas y del Torreón de la Zuda. Caesaraugusta (actual Zaragoza) asentada sobre el antiguo núcleo ibérico de Salduie, fue fundada como colonia romana unos años antes del cambio de era, sus primeros pobladores fueron veteranos licenciados de las legiones IV, VI y X, tras su participación en las Guerras Cántabras. La ciudad nació como cabeza de puente y nudo de comunicaciones en las confluencias de los rios Huerva, Gállego y Ebro y en las cercanías del Jalón. La dimensión de la muralla de alabastro y hormigón que rodeaba la ciudad en la segunda mitad del siglo III es reflejo de su valor estratégico, casi tres kilómetros de longitud, siete metros de grosos y 120 torres.
En la época musulmana se construyó aquí la Zuda, símbolo y sede del poder hoy día sólo permanece la torre.


Junto a los restos de las murallas nos encontramos la estatua de Cesar Augusto. Dicha estatua es una copia en bronce del famoso Augusto de Prima Porta, regalo del gobierno italiano a la ciudad en los años 1940.

Hemos vuelto sobre nuestros pasos para seguir nuevamente por la ribera del Ebro, y llegamos a la Plaza de San Pablo, dónde se encuentra la iglesia de igual nombre. Es conocida como la tercera catedral de Zaragoza de estilo gótico-mudéjar data de finales del  siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV.
Desde su estado inicial, ha experimentado sucesivas ampliaciones en los siglos XV y XVI para atender a las necesidades demográficas del barrio de San Pablo, cuya población fue en progresivo aumento.

Generalmente todos los mercados antiguos de nuestras ciudades están ubicados en edificios altamente interesantes y en Zaragoza no iban a ser menos. fue diseñado en  1895por el arquitecto aragonés Féliz Navarro Pérez para sustituir al tradicional que se realizaba al aire libre en la antigua plaza del mercado. Fue encargado por la Sociedad Nuevo Mercado de Zaragoza y en  1903 ya estaba finalizado. Es monumento histórico nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982.
El edificio construido en estructura de hierro tiene un diseño funcional y armonioso y una planta rectangular. Félix Navarro había estado en París y conocía Les Halles, obra que sin duda le influyó a la hora de diseñar el mercado central. Planeó una planta rectangular con tres naves, más amplia y alta la central. Toda la estructura descansa sobre un semisótano que servía de almacén y que al exterior presenta la imagen de un zócalo.
Los materiales utilizados combinan la piedra y la arquitectura del hierro y de cristal. Las portadas presentan elementos neoclásicos (galerías de arcos, decoración escultórica de alegorías de la agricultura, la caza, la pesca y el transporte, medallones, pináculos con remate de fruteros) al lado de retículas de forja. Los capiteles de las columnas de hierro tienen formas originales, como cestitos, hojas de acanto, palmas neoclásicas y frutas en racimo.

Nuestra siguiente parada la hacemos en la Iglesia de las Escuelas Pías. La Iglesia de los Escolapios o iglesia de Santo Tomás de Aquino es una iglesia barroca del siglo XVIII perteneciente a las Escuelas Pías donde el pintor Francisco de Goya aprendió sus primeras letras.

Rápidamente llegamos a la Puerta del Carmen. De estilo neoclásico la puerta del Carmen fue construida en el año 1789  por el arquitecto Agustín Sanz e inaugurada en el año 1792. Era una de las doce puertas de entrada a la ciudad (cuatro romanas y ocho medievales) mostrándose ahora de forma aislada en el Paseo María Agustín de Zaragoza.

Bajamos por el paseo de la Gran Vía y en la plaza de Aragón encontramos el monumento al Justiciazgo. Monumento en homenaje a Juan de Lanuza, justicia de Aragón ejecutado en 1591 por el episodio conocido como las Alteraciones de Aragón.

Nos desviamos un poco a la derecha para acercarnos a la Iglesia de Santa Engracia. Se trata de una Básilica menor cuyo origen está en una capilla cristiana del siglo III-IV donde se rendía culto a los restos de Santa Engracia y otros mártires zaragozanos. De este periodo se conservan en la cripta de la iglesia dos sarcófagos paleocristianos realizados por talleres romanos de la primera mitad del siglo IV.

Llegamos a la Plaza de España que se sitúa en uno de los extremos del Paseo de la Independencia y que se comunica con El Coso. Esta plaza junto a la del Pilar son las dos plazas más importantes de la ciudad.

Pasamos la Plaza de Sinués Arriola.

Y nos encontramos la iglesia de San Gil Abad, templo construido en el siglo XIV en estilo mudéjar con posteriores reformas barrocas realizadas en el siglo XVIII. Es uno de los Monumentos del Patrimonio Histórico de España, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1967.


Nos hemos dirigido a la calle San Jorge para ver el Teatro Romano. Construido en la primera mitad del siglo I d.C. (gobiernos de Tiberio y Claudio) tenía capacidad para seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo en Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones.

Vamos rodeando el teatro y en una de las esquinas de la calle San Jorge nos encontramos la antigua iglesia del Sagrado Corazón, actual Museo de los Faroles y Rosario de Cristal.

Llegamos a la calle Gabriel Zaporta, nos introducimos en esta calle sin salida para ver el Teatro Romano desde un mirador ubicada en ella. Desde aquí se puede apreciar mucho mejor la magnitud del recinto.

Llegamos a la plaza Ariño, en ella se encuentra la Casa Palacio de los Torrero, hoy sede del Colegio Oficial de Arquitectos.

Y presidiendo la plaza una estatua homenaje a Eduardo Jimeno Correas, uno de los pioneros del cine español.

Estamos cerrando el círcular, a través de la calle Jaime I nos aproximamos a la Plaza de Nuestra Señora del Pilar.

En primer lugar nos dirigimos a visitar la Seo, auténtica catedral de Zaragoza, una vista de su imponente torre nos atrae cual imán. Hay que pagar para visitarla y está prohibida la toma de fotos y videos, pero allí todos las hacían, así que yo no iba a ser menos y hice algunas fotos, eso sí, para no llamar la atención nada de flash o trípodes lo que afectó a la calidad de las mismas.

La Catedral del Salvador en su Epifanía de Zaragoza habitualmente es  llamada La Seo. Está construida en el solar del antiguo foro romano de Caesaraugusta y de la mezquita mayor de Saragusta, de cuyo minarete todavía perdura la impronta en la torre actual. El edificio fue comenzado en el siglo XII en estilo románico integrado en la mezquita aljama, y ha sido objeto de muchas reformas y ampliaciones hasta 1704 año en que se colocó el chapital barroco rematando la torre.

En su estado actual La Seo es una iglesia de cinco naves y seis tramos cubiertos por bóvedas de crucería de la misma altura, lo que da al recinto aspecto de iglesia de planta cuadrangular de salón. En la cabecera se sitúan dos ábsides (de los cinco originales) y, en el lado de la epístola, sobre dos de los desaparecidos, se emplazó la sacristía. Al extremo del lado del evangelio se construyó la «Parroquieta» para albergar el sepulcro de Lope de Luna.

La estructura de las naves está apoyada en contrafuertes característicos del gótico tardío (y no en arbotantes como es habitual en el estilo gótico clásico) que se cierran con muros formando capillas interiores. Cubre el crucero (que no destaca en planta) un cimborrio de hechura mudéjar.
El material constructivo fundamental es el ladrillo, habitual en la arquitectura aragonesa. El conjunto de la catedral, en su aspecto exterior, no refleja la estructura interna debido al cerramiento con muros de varios espacios circundantes como dependencias o residencias de los miembros del cabildo.

El acceso principal se realiza por el lado occidental, donde se levantó en la segunda mitad del siglo XVIII una fachada barroca clasicista que sustituyó al portal nudéjar del siglo XIV que se encuentra detrás de la actual portada. Completan el conjunto de la catedral el campanario barroco adosado al muro oeste y la Casa y Arco del Deán, que conecta la catedral con un edificio exterior salvando la calle.

Visitada la Seo nos dirigimos a la plaza del Pilar, para visitar la Basílica, uno de los puntos fuertes del día, aunque vista la Seo, lo tendrá dificil de superar. La plaza la preside el monumento a Goya. Fue concebido por el arquitecto José Beltrán Navarro y el escultor Federico Marés quien dirigió las obras del monumento, originalmente como estatua pintoresca con dos hombres y dos mujeres ataviados como majos y majas del siglo XVIII, que inmortalizara Goya en los cartones para tapices. Fue inaugurado el 8 de octubre de 1960.

Seguimos hacia la Basílica. De estilo barroco y según la tradición, se trata del primer templo mariano de la Cristiandad puesto que en él se conserva y venera el pilar —en realidad, una columna de jaspe que, según la tradición, fue puesto por la  Virgen María quien, viviendo aún en Jerusalén se habría aparecido en carne mortal al  apóstol Santiago el día 2 de enero del año 40. Documentalmente no hay pruebas de lo consignado en la tradición, cuyos pormenores datan de  1297 en una bula del papa Bonifacio VIII y 1299 una declaración de los Jurados de Zaragoza—, dónde por primera vez se atestigua la advocación de «Santa María del Pilar», tras emprender en  1293 el obispo Hugo de Mataplana una rehabilitación del edificio que amenazaba ruina, gracias a las donaciones propiciadas por la mencionada bula papal.

El acceso de la entrada principal está flanqueado por dos esculturas, a la derecha “San Valero” Fueron realizadas por encargo del municipio que pretendía rendir con ello homenaje al Patrón y de la ciudad.
El rostro del obispo Valero refleja todo el vigor de un alma en tensión, posee una gran fuerza expresiva tanto en el rostro como en las manos e incorpora el vacío al resultado plástico final, tal como ensayaran los cubistas.

A su izquierda, el Angel de la Ciudad. En Ángel, con gesto amparador sostiene entre sus manos el trazado de la ciudad cuya guarda le ha sido encomenda.
Señalar que la entrada es gratuita y también está prohibido tomar imágenes. En este caso y por razones obvias de respeto y no tener que pagar entrada, guardo la cámara en la bolsa y me dedico exclusivamente a imbuirme de la paz del templo.

Bueno, no pude resistirme a llevarme un toma de la Pilarica, y después de una oración por todos, saqué esta única foto que ya forma parte de mi colección más íntima.

Dónde sí hay que pagar es por la subida (opcional) a una de las torres. Un ascensorista/vigilante/cobrador nos franqueará el paso al ascensor. Sin dudas, merece la pena, las vistas son increíbles.
Desde esta frontal podemos ver el puente de Piedra, el puente del Pilar, el puente Romano, el puente de la Unión y el puente de Gimenez Abad, el balcón de San Lázaro, a la derecha la Torre Santa Leonor.

En primer plano, la arboleda de Macanaz, parte del puente de Santiago, la Academia General Militar al fondo y la autovía de Huesca.


Nuevamente la Torre de Santa Leonor, la Cúpula Central de la Basílica, la Torre de la Seo, el Ayuntamiento, el Convento de San Agustín, La Lonja, el Palacio Arzobispal y la Torre Magdalena, entre otros.

En la parte baja, nuevamente el puente de Santiago, en la parte superior el puente de Almozara.

A regañandientes bajamos de la torre, queremos la ansiada puesta de sol y no quiero despistarme. Entramos en el puente de Piedra, dos leones custodian el paso. El puente de Piedra y el Pretil de San Lázaro son un conjunto monumental comenzado a construir en 1401 y los pretiles son del siglo XVIII.

En recuerdo de los héroes asesinados en Los Sitios de 1808.

Vamos obteniendo nuevas perspectivas de la Basílica. El volumen exterior de la Basílica del Pilar alcanza proporciones majestuosas. A lo largo de los siglos, y sobre todo desde la edificación barroca, el templo ha ido engrandeciendo su silueta con el alzado de cúpulas y de torres en sus ángulos.

Posee en la actualidad once cúpulas techadas con tejas vidriadas de colores verdes, amarillos, azules y blancos. Una central, en la confluencia entre la nave y el tramo centrales de la iglesia —que consta de tres naves y siete tramos—; dos más pequeñas situadas a ambos lados, en los tramos segundo y sexto, sobre la Santa Capilla y el Coro Mayor; y cuatro menores rodeando en los ángulos a estas dos cúpulas medianas, sobre los tramos primero, tercero, quinto y séptimo de ambas naves laterales. Además, entre los contrafuertes se cierran capillas rematadas con linternas. Las torres, alzadas en su mayor parte en el siglo XX, alcanzan los noventa y ocho metros de altura.


El sol empieza a caer y llega el momento esperado. Ya sólo nos queda disfrutar de esta imborrable estampa.

Y con esta me despido por hoy. Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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