viernes, 15 de abril de 2016

EL REBOLLAR Y EL CERRO DEL HIERRO (SIERRA NORTE DE SEVILLA) 9 ABR 2016

El cerro del Hierro es un lugar sorprendente, un espectacular paisaje cuya fisionomía ha sido determinada por la acción conjunta de las fuerzas de la naturaleza con la del hombre en su afán por la explotación del mineral de hierro tan abundante en la zona, que ha puesto al descubierto un paleokarst de gran belleza. En su interior se localizan especies vegetales y animales de gran singularidad. Para comprender mejor el entorno, iniciamos nuestra ruta haciendo el sendero del Rebollar, un inmenso bosque de alcornoques, quejigos y robles melojos que nos permitirá tener una idea de conjunto de toda la importancia etno natural de la zona.
Pasear por el Cerro del Hierro es como entrar en un laberinto secreto dónde cada esquina nos reserva una sorpresa y dónde detrás de cualquier arbusto puede aparecer un túnel, una cueva o un camino que nos llevará a un rincón más bonito, si cabe.
También podremos ver parte de la antigua infraestructura de las construcciones que formaban parte de la explotación minera y que a pesar del relativo poco tiempo que lleva abandonado, presentan un estado de ruina total, aún así, nos permitirá imaginarnos como sería aquello no hace mucho, un bullicio de gente, maquinaria, vagonetas en un incesante ir y venir, arrancándole a la tierra su preciado tesoro.
Sin dudas, este sendero nos dejará un recuerdo imborrable.

Dejamos el coche en: 37º57.337'N - 5º37.495'W.
Distancia: 13,05 kilómetros.
Dificultad: Baja.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12926589

El coche lo dejamos en el parking del punto de información Cerro del Hierro, justo al lado de las Casas de los Ingleses. La zona está dotada de mesas con bancadas que nos permitirán comer cómodos caso que optemos por esta opción. Como nos suele pasar, el punto de información estaba cerrado pero la amplia cartelería en la zona nos darán una idea fidedigna de lo que es el cerro y qué podremos encontrar.

En la zona de las Casas de los Ingleses existen varias edificaciones de estilo colonial que fueron construidas al mismo tiempo que el poblado minero, entre finales del siglo XIX y principios del XX. Estamos iniciando el sendero El Rebollar que debe su nombre al elevado número de ejemplares de Quercus pyrenaica, vulgarmente conocidos como robles melojos o rebollos.

A diferencia de las del poblado minero, estas viviendas disponían de aseos y lavabos independientes, incluso de zonas ajardinadas y fueron construidas con piedras calizas procedentes de la propia mina.

Rápidamente entramos en la Vía Verde de la Sierra Norte. Este tramo es un camino asfaltado y pintado de color que aprovecha el trazado del antiguo tren minero que unía  la bifurcación de Los Prados con las minas del Cerro del Hierro.

A nuestra derecha nos encontraremos los restos de la antigua estación de Los Prados-Cazalla.



El sendero El Rebollar es un sendero circular alrededor del Cerro del Hierro. Una vez abandonada la Vía Verde, accedemos al conocido como camino público de Cazalla de la Sierra a las Navas de la Concepción.  En esta bifurcación que vemos y si queremos acortarlo, podríamos girar hacia la izquierda.

A lo largo del recorrido iremos atravesando diversas formaciones vegetales, desde alcornocales o robledales hasta quejigales, incluso formaciones mixtas.

Y como no, otras especies menores pero que en esta época nos regalan bellas floraciones. Aquí tenemos una jara (Cistus lanadifer).


Un solitario pozo rompe la monotonía del camino. WP POZO.

Algunos ejemplares de robles alcanzan gran tamaño.

Nos desviamos un poco del sendero para visitar este cortijo abandonado. WP CORTIJO. Una vez visitado, volvemos al camino.

Un cartel de "Prohibido el paso" corta el camino. Desconocemos si se trata de un aviso antiguo perteneciente a cuándo la mina estaba en explotación o es reciente, por otra parte, el cartel oficial informativo de este sendero lo marca como parte del mismo, quedando medianamente claro que es transitable. Sea como sea, a partir de aquí empieza lo mejor de este sendero. Entramos en la Vereda de Mojón Blanco a San Nicolás del Puerto.

Llegamos a las primeras afloraciones calizas, este pequeño torcal nos sirve de aperitivo para los que vienen a continuación. WP TORCAL PEQUEÑO.


Una fantasía de color se abre ante nuestros ojos. Una charca teñida de un amarillo mostaza nos roba la atención de las piedras. Sin lugar a dudas la presencia de hierro se hace patente. Me hubiese gustado poder medir el ph, sobre todo después de ver como una rana o sapo nadaba por ella. WP CHARCA.



WP TORCAL.



Hemos terminado el sendero de El Rebollar y nos dirigimos directamente al corazón del Cerro del Hierro. La flecha negra indica el camino de ida. El regreso lo haremos por este mismo tramo ya que tenemos intención de comer en el bar La Cantina antes de regresar por el camino de la derecha al coche.

Miremos dónde miremos las formaciones calizas dominan el paisaje. Desgraciadamente traíamos un track poco adecuado y por otra parte, la información oficial habla de un sendero de algo menos de dos kilómetros lo que hizo que no efectuáramos una distribución adecuada del "tempo" del sendero, es mediodía, hace calor y empezamos a ver que el Cerro del Hierro es mucho más grande de lo que en principio cabía esperar, aquí hay mucho por andar y descubrir, así que demoraremos el ansiado almuerzo.

Hay mucha información sobre las bellezas animales y vegetales que nos podemos encontrar, pero no he leído ninguna sobre la existencia de varias especies de orquídeas silvestres. Aquí una de las más bellas, se trata de Orchis itálica. También pudimos ver a Orchis papillionacea, una auténtica maravilla en miniatura.

Existe un tramo habilitado para personas con discapacidad de unos dos kilómetros, aproxima-damente, este tramo adaptado está protegido con vallas y es por dónde caminamos ahora. Aunque prácticamente todo el sendero permite buenas vistas, algunos lugares están señalados como miradores. WP MIRADOR.

Se pueden apreciar los diferentes niveles de excavación de la mina. Este cerro fue declarado Monumento Natural en 2003.

Seguimos por el tramo adaptado, un pequeño puente nos permite sobrepasar una gran grieta del terreno.

Por dónde indica la flecha existe una gran grieta que nos introduce al interior de la roca. Y como curiosos que somos, vamos directamente a echar un vistazo.


Quiero sacar una imagen de la grieta bajo el puente así que sobrepaso las vallas y justo a su izquierda nos encontramos con esta chimenea, es mejor no acercarse demasiado pues el peligro de caída es más que evidente. Mucho cuidado.


Seguimos por el tramo adaptado. Las agujas pétreas sobresalen por el horizonte.

A nuestra derecha una enorme depresión llama nuestra atención, abajo una laguna de aguas cristalinas hace las delicias de cientos de aves, curiosamente este agua no está teñida de amarillo a diferencia de todas las demás.



Miremos por dónde miremos se ven veredas que nos invitan a una exploración más detenida, pero vamos mal de tiempo, esta tarde tenemos la intención de hacer otra ruta y estamos sacrificando tiempo de descanso, pero por otra parte, merece la pena, haremos algunos kilómetros más, pero a eso hemos venido.


Aquí acaba este tramo del sendero adaptado, pero un vereda entre la vegetación nos invita a seguir, vamos a ver si llegamos a algún lugar.

Nueva gran sorpresa, encontramos un pasillo entre las altas paredes del monte y con síntomas evidentes de haber sido muy transitado.

Y al fondo, una caseta de mampostería.

Y un túnel, aunque en este caso, no tiene salida y peor aún, algunos desaprensivos lo han utilizado como wáter improvisado, mejor no asomarse.
Un nuevo paso se abre ante nosotros, pero hay que trepar un poco así que lo desechamos.

Esta zona nos permite refrescarnos un poco, llevábamos mucho rato al sol y este pasadizo es fresco.
Desde dentro de la caseta. Hemos dado la vuelta, el estrecho paso no tiene salida. Hace rato dejamos el track y caminamos a la fortuna regresando por el mismo camino de llegada.

En negro la entrada al pasadizo, en rojo el regreso, ya de vuelta y después de esa piedra de la izquierda encontramos una nueva vereda, en la misma existe otro cartel que informa de que el "Sendero está cortado por desprendimientos". No obstante y al no ver ninguna zona de aparente peligro, entramos en él. Estamos subiendo y desde un punto determinado hago esta foto. Otra vez un camino restringido nos ofrece lo mejor de todo.


A lo lejos, otro túnel y esta vez más grande.

Y nueva gran vista.

Esto es la zona de la escombrera.

Y nuevamente las agujas calcáreas apuntando al cielo.

Tras el túnel una nueva planicie y otro mirador.

Y otra sorpresa, vemos un camino allí abajo, es el que lleva a la Cueva del Ocre. Y hacia allí vamos, una empinada cuesta nos baja a la depresión.

Esto no tiene solución, otro cartel prohibiendo el paso. Es increíble y no entiendo nada,  si todo está prohibido ¿para qué tanta propaganda del Cerro del Hierro? y si lo que quiere la Administración es escurrir responsabilidades bastaría con decir algo como: "Zona Peligrosa, si pasa es bajo su exclusiva responsabilidad" y todos contentos.

No obstante y viendo que las anteriores prohibiciones carecen de sentido y que sólo pretenden evadir cualquier responsabilidad, hacemos una rápida visita al interior, en el suelo algunos cascotes indican algunos desprendimientos pasados sin evidencias claras de algún desprendimiento reciente, sea como fuere, hacemos un paso rápido por si las moscas, aquí puede existir peligro real sobre todo después de intensas lluvias.

La cueva es grande, muy grande, aunque sin continuidad.

Hubiese sido un crimen perderse esta vista.

Vista desde la planicie de la cueva.

La entrada desde la cornisa adyacente.


De vuelta a la zona alta vemos enfrente otro desfiladero cubierto totalmente de vegetación y de nuevo otra veredilla parece invitarnos, así que para allá vamos.

De nuevo más túneles.




Y de nuevo otra depresión y otro paso al fondo, ya se nos ha pasado el hambre, esto es demasiado bonito para no seguir la aventura, el track del gps hace tiempo se perdió, vamos usando el sistema de orientación primitivo, o sea, a ojo. Justo a nuestros pies aparece una escalera de madera. WP ESCALERA.

La escalera vista desde abajo.

Y otro desfiladero. Esta vez parece más cerrado aún, pero nuevamente una vereda bien pisada nos anima a seguir. Esto es la gloria.


Y más túneles.


Y techos y paredes bastante debilitados por la erosión.


Vemos una nueva desviación y tiramos por ella. En este caso no tendremos suerte, llegamos a la pared rocosa pero no hay paso aparente. Las abundantes zarzas nos ayudan a dar la vuelta. WP SIN SALIDA.

Retomamos la vereda y nuevamente más túneles. Si hubiésemos hecho caso al último cartel restrictivo nos hubiésemos perdido esta maravilla de senda.

Siguiendo la misma vereda llegados a un cruce con el camino que hace rato nos apartaba del poblado minero, son casi las cuatro de la tarde y tenemos que comer, así que nos dirigimos a La Cantina, que nos hemos ganado unas buenas cervezas y alguna cosilla más consistente. Comemos y nos vamos para el coche dando por finalizado este sendero.  Hemos improvisado mucho lo que ha casi duplicado el número de kilómetros previstos, pero realmente ha merecido la pena, el Cerro del Hierro bien lo vale.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

2 comentarios:

  1. Preciosa ruta, la conocemos y estamos deseando volver, enhorabuena.

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    1. Carlos, gracias por tu visita, la verdad es que sí, el lugar es impresionante.

      Un abrazo.

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Gracias por tu visita.