viernes, 1 de abril de 2016

COMPLEJO ENDORRÉICO DE PUERTO REAL (27 MAR 2016)

El complejo endorréico de Puerto Real es un conjunto compuesto por tres lagunas, formadas gracias a factores morfológicos del terreno, la existencia de capas impermeables y el régimen climático y está ubicado entre cultivos de secano y pastos. Forma parte del Parque de las Cañadas.
Son las lagunas del Taraje, San Antonio y Comisario, aunque también podrían considerarse como parte del complejo un par de embalses (Barrancos Altos y Barrancos Bajos), existentes en las proximidades y cuyas aguas también atraen diferente fauna, aunque oficialmente no pertenecen al parque.
Fueron declaradas Reservas Integrales Zoológicas en 1987 y en ellas podremos observar (es un decir) una extensa fauna asociada a los humedades, entre las aves destacan: fochas, ánades, garcetas, malvasías, garzas y rapaces, anfibios y reptiles, y en la zona colindante a las orillas grandes cantidades de pájaros varios, perdices y multitud de conejos. El área protegida alcanza una superficie de 735 hectáreas.
En la zona acotada de la Reserva han proliferado infinidad de arbustos, y otra flora variada que han convertido el entorno en un auténtico búnker casi infranqueable, lo que hace que las vistas a las lagunas sean escasas y a bastante distancia, no obstante, es un sendero muy recomendable debido a su alto valor ecológico.

Dejamos el coche en: 36° 32.245'N - 6° 03.572'W
Dificultad: Baja.
Distancia: 6,58 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 45 minutos.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12763787

El coche se queda a un lado de la Vereda del Camino Viejo de Paterna de la Rivera. Muy cerca de la primera laguna a visitar, que es la del Taraje y a continuación la laguna de San Antonio, para llegar a la tercera laguna, la del Comisario habría que desplazarse en coche y lo dejaremos para otro día.

Justo a nuestro lado tenemos la laguna del Taraje, dónde una infranqueable barrera de cañizos, eneas, juntos, y maleza variada nos dificultarán el poder disfrutar de lo que, al menos en principio, debería ser el principal atractivo del lugar: las aves.

Esta laguna tiene una superficie media inundada de 19 hectáreas y una profundidad máxima de dos metros. En épocas de lluvias recibe agua de la laguna de San Antonio, a través de un canal que las une.

Aunque todo el contorno está alambrado, el abandono del lugar y falta de alambre en bastantes lugares nos permite intentar acercarnos algo más pero ni aún así será posible intentar alguna toma más cercana de las pocas aves que al menos en este momento, nadan por su superficie.

Esto es lo máximo que podemos obtener, así que volvemos a la Vereda del Camino Viejo de Paterna, para seguir rodeando la laguna.

Si bien la lámina de agua nos ofrecerá pocas posibilidades, la franja colindante será más interesante. Esparcidos por el suelo encontramos la osamenta de un pato víctima probablemente de algún ave rapaz.

Un sinfin de conejtos y multitud de perdices irán saltando a nuestro paso, llama la atención la elevada población de estas especies.


A la izquierda vislumbramos la Casa de los Barrancos Altos y a la derecha la Casa del Montañés. Ambas rodeadas de una gran extensión de cultivos de secano.


Intentamos caminar lo más cercano a la orilla pero es imposible, la maleza lo impide, en cambio más cercano a la alambrada el terreno es más limpio.

Nos llama la atención un arbusto totalmente florecido, es un prunus, probablemente mahaleb, conocido en otros lares como cerezo de Santa Lucía.

En uno de los olivos vemos lo que parecen ser nidos bastante grandes.

La casa de los Barrancos Altos cierra una bucólica estampa primaveral.

A nuestra derecha encontramos una angarilla que nos saca de la Vereda de Paterna. WP ANGA1. En este comienzo está cubierto de olivos y el paso está muy despejado lo cual nos alegra. Si antes veíamos perdices, ahora son legión, es exagerado la cantidad existente.
Además por esta vereda discurre parte de la conocida como Puerta Verde de Jerez, más concretamente este tramo se conoce como Sendero de la laguna del Taraje a La Carrascosa, y nos llevaría hasta la laguna de Medina.

Ya estamos rodeando la laguna del Taraje, señalar que a pesar de su nombre, los tarajes o tarays (tamarix sp) no es la especie más abundante.

Entramos en una zona dónde la jara pringosa (Cistus albidus) abunda, y la floración es todo un espectáculo.

Otro ejemplar con los pétalos color malva.

Una pequeña culebra aprovecha el momento de calor para dormitar enroscada, se trata de una Natrix maura o culebra viperina, probablemente la especie de culebra más abundante en España, es también conocida como culebra de agua por su gran afinidad a las zonas húmedas o encharcadas, siendo unas expertas en natación y buceo.

Le rompemos un poco su siesta para inmortalizarla y rápidamente la dejamos dónde estaba, ciertamente parece que no está en absoluto molesta con nosotros porque una vez depositada en el suelo, vuelve a enroscarse y sigue dormitando.

El paso vuelve a cerrarse totalmente y nos obliga a buscar un espacio entre las alambradas que delimitan la reserva y una propiedad privada. Aunque no lo parezca, esto es la Cañada Real de Arcos a San Fernando. Evidentemente por aquí pasa poca gente.

En esta zona abundan los lenticos y nuevamente los acebuches, la cañada se abre un poco y nos permite avanzar más cómodamente. Teníamos la intención de rodear la laguna pero la falta de caminos claros y la espesura nos obligan a avanzar muy lentamente así que nos dirigimos en busca de la laguna de San Antonio.

Si conseguimos rodearla deberíamos aparecer por este camino que nos encontramos a nuestra derecha.

Algo se mueve en el cauce de un arroyo seco, se trata de un galápago leproso (Mauremys leprosa), una especie de galápago semiacuático de la familia Geoemydidae, es nuestra tortuga acuática autóctona.

Una especie de jaula bajo un olivo también llama nuestra atención, una jaula no es, pero el suelo de piedras y algunos alambres cerrando la parte alta parece indican que ha servido para tal fin.

El camino desaparece, nos encontramos en la tesitura de transitar pegados a una única alambrada que delimita la zona de reserva con la zona de cultivo.

Una especie de veredilla parece indicarnos un paso más fácil, así que con mucho cuidado y sin pisar el sembrado avanzamos por ella.

Hasta aquí llegados, el paso se cierra totalmente y viendo que aún queda mucho trecho para empezar a rodear la laguna de San Antonio y la nula visibilidad de la misma hace que demos la vuelta e intentemos hacerla por el camino de antes y en sentido inverso al previsto.

El camino además de ser más cómodo nos eleva unos metros y nos permite ver la laguna. La laguna de San Antonio en sus comienzos fue de origen artificial ya que se alimentaba de las aguas recibidas de una depuradora aunque hace tiempo cesaron dichos vertidos y en la actualidad sólo se nutre de agua de lluvia por lo que tiene carácter estacional, secándose en verano.

Tiene una superficie de unas 9,5 hectáreas y una profundidad media de 50 centímetros. Su superficie está cubierta de juncos marítimos y eneas. Al tener tan poca profundidad y en épocas de lluvias rebosa con mucha facilidad, vertiendo sus aguas a la laguna del Taraje.

Son pocas las zonas que nos permiten ver la laguna, el resto del camino está fuertemente amurallado con olivos. acebuches y lentiscos, y por supuesto, la sempiterna alambrada. Aún así seguimos adelante, seguimos empeñados en conseguir rodear las lagunas y queremos inspeccionar el terreno para un próximo intento.

Se acabó el camino, las imágenes de Google Earth nos han engañado, mostraba un paso bastante limpio de maleza por dentro de la alambrada pero nos asomamos y estos es un maremagnum vegetal. Damos la vuelta por dónde vinimos, al menos ya sabemos a qué nos enfrentaremos la próxima ocasión.

Increible la cantidad de perdices y lo confiadas que son.

Volvemos a ver el mismo galápago de antes, pero a unos cincuenta metros del primer lugar ¡y dicen que son lentos!

Nos llama la atención una gran alfombra de una especie de margaritas muy pequeñas, creo que se trata de manzanilla (Chamaemelum nobile). Con esta foto nos despedimos hasta el próximo día, estamos regresando por el mismo camino de venida, el coche ya lo tenemos muy cerca.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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