lunes, 25 de abril de 2016

CANUTO DEL RISCO BLANCO - CRUZ DEL ROMERO (LOS BARRIOS) 7 ABR 2016

Si hay un sendero que compendia todo lo maravilloso del Parque Natural de Los Alcornocales, es éste. El bosque de niebla alcanza sus máximos niveles, bosque galería de agua y verde. La humedad, la sombra y la frondosidad del recorrido alcanzan sus máximas cotas y nos hacen comprender porqué al parque lo llaman la última selva europea. La guinda del pastel lo pone el ascenso al vértice geodésico de la Cruz del Romero, máxima altura de la Sierra del Niño y desde dónde tendremos incomparables vistas (si la niebla lo permite) del todo el Campo de Gibraltar, Parque Natural de los Alcornocales y del de Grazalema y Serranía de Ronda.
Un sendero imprescindible para los amantes de la naturaleza.
Para realizar este sendero es necesario obtener permiso previo en alguna de las Oficinas del Parque.

Dejamos el coche en: 36º9.800'N - 5º34.936'W
Distancia: 11,6 kilómetros.
Tiempo: 7 horas 20 minutos.
Dificultad: Moderada. Salvo el tramo de asalto al vértice geodésico que es difícil.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13073152

El coche lo dejamos en un aparcamiento específico justo enfrente del comienzo del sendero. Accedemos a él después de recorrer unos nueve kilómetros por una pista forestal recientemente arreglada que discurre sobre la antigua carretera de Ojén a Tarifa, previamente habremos dejado la A-381 por la salida 77. Aunque chispea un poco las previsiones hablan de que abrirá así que no nos dejamos impresionar por lo que vemos allí arriba y vámonos que nos vamos.
La última vez que estuvimos por aquí el carril de acceso estaba en muy mal estado, gratamente esto se ha solucionado así que no reviste ninguna dificultad el llegar hasta aquí.

También han vuelto a retomar el control de los accesos a los senderos restringidos, justo al inicio del carril existe un control que nos solicitará el permiso para poder acceder con el coche, si no lo tenemos pues no pasaremos con el vehículo. En cambio para transitar por el carril a pie o en bicicleta no es necesario ninguna autorización especial.
Señalar por otra parte que este carril es de uso múltiple discurriendo por él, parte del carril bici Valle de Ojén, por lo que deberemos extremar el cuidado, sobre todo teniendo en cuenta que algunos ciclistas y debido al buen estado del firme y zonas cuesta abajo, intentan batir récords olímpicos y recortan las curvas a alta velocidad lo que unido a la abundante vegetación que impide una correcta visibilidad lo convierten en todo un peligro.

En este primer tramo dejamos la cómoda pista a nuestra izquierda y nos introducimos en una vereda que en segundos nos introduce de lleno en nuestra selva "amazónica", la alta humedad ambiente y algunas gotas de lluvia que de forma intermitente caen unidas a las temperaturas, nos hará sudar de lo lindo.

Prácticamente todos los árboles están colonizados por líquenes, helechos y plantas trepadoras,  así como otras plantas epífitas que son aquellas que usan al otro vegetal como medio de soporte pero sin parasitarla, entre las que destacan las calagualas y los puli pulis.

Las actuales lluvias han aumentado el caudal de los arroyos zonales dotándolos de una vistosidad especial, en la imagen el arroyo del Risco Blanco, por el que circularemos paralelos bastante rato.

Los márgenes enmarañados por la agreste vegetación. Este arroyo nace en las laderas de la Sierra del Niño.


Un tronco colonizado por la calaguala (Polypodium Calaguala), planta que nunca veremos en el suelo y reconocida desde la antigüedad por sus amplios efectos medicinales que van desde tratamientos contra la sífilis a su uso como antiespectorante, pasando por antitusivos, reumatismos, o enfermedades de la piel. La decocción e infusión del rizoma se usa por vía oral en pacientes con afecciones gastrointestinales (dolor de estómago, gastritis, diarrea e estreñimiento), respiratorias (asma y tosferina), incluso cardíacas (hipertensión).

Un claro entre árboles nos permite tener una primera vista de la masa rocosa conocida como Risco Blanco y que da nombre al sendero.

Las lluvias caídas han dado agua a varios arroyos estacionales que normalmente están secos. En este tramo se pierde la vereda y la masa verde dificulta nuestro paso, serán pocos metros pero nos incordiará lo suficiente. WP CRUCE ARROYO 1.

Los restos de lo que pudo ser un gran horno, y ahora tapizados de un verde se integran en el paisaje.

Un nuevo horno, esta vez en mejor estado de conservación nos señala el camino. WP HORNO.

Hemos caminado bastante rato por la misma orilla del arroyo pero llegado un momento el avance era muy lento por lo que nos elevamos unos metros y tomamos el camino oficial.

Debemos tener casi un 95 por ciento de humedad ambiente, sudamos y aún no hemos llegado a las zonas de mayor desnivel.

Como por arte de magia aparecemos en la pista forestal. WP INCORPORACIÓN PISTA.

Unos cientos de metros más adelante encontramos un puente. WP PUENTE4. Justo antes y señalizado por una baliza nos encontramos un desvío a la izquierda. Lo tomamos. WP SALIDA PISTA. En esta zona abundan la segunda variedad de planta epífita característica de la zona, el puli puli (Polypodium vulgare).

Nuevamente caminamos cercanos al arroyo del Risco Blanco, que en este tramo discurre mucho más encajonado. Un estrecho y empinado canuto nos sigue sorprendiendo.

Se puede apreciar fácilmente la forma de V de la garganta. El bosque galería en su máxima expresión.

Es inevitable no pararse en cualquier pequeño salto de agua. Es lo bueno de caminar sin prisas, el disfrute es total.

La garganta sigue estrechándose y el paso es más lento, la vegetación nuevamente ejerce su avance de forma irremisible.

Los zig zag y cambios de altura son contínuos.


Larguísimas lianas formadas por las hiedras bajan desde la copa de los árboles, dando un aspecto irreal al canuto.


Aunque el invierno y principio de primavera han sido bastante secos, llevamos una racha aceptable de lluvias lo que ha provocado que los helechos broten enérgicos. En pocos días algunos alcanzarán casi dos metros de altura.

Hemos llegado a la parte alta del canuto, si antes era exuberante esto ya es el no va más.

Un nuevo hueco entre árboles nos muestra algo inquietante, las nubes negras se mueven rápidamente por el cresterío y una espesa niebla empieza a perder altura.

Otro pequeño salto de agua aparece entre la maleza. WP MINI CASCADA.

La mole del Risco Blanco vuelve a aparecer, pero esta vez casi a nuestra altura.


Y unos nubarrones con pinta de no hacer prisioneros, también.

La pendiente disminuye y el arbolado da paso a una zona de herriza que ya no dejaremos hasta que volvamos de regreso. La senda está perfectamente marcada.

Vamos camino de esas piedras que sobresalen en el centro de la imagen, por allí discurre una alambrada que iremos dejando a nuestra izquierda. Las nubes imposibilitan cualquier vista larga.

Por allí lejos, en las rocas de la izquierda debe estar el vértice geodésico del cerro Cruz del Romero (781 mts).

Miramos atrás y el valle por momentos se oculta, por momentos aparece.

A la vista, la alambrada y el paso por dónde debemos pillar. Estamos cruzando el puerto de La Barriga. WP PUERTO DE LA BARRIGA.

Aprovechamos que abre un poco para dar una visual al pantano de Almodóvar. Por detrás y apenas perceptible las sierras de Ojén y Saladavieja

Paralelo a la alambrada discurre un muro de piedra seca, marcan los límites municipales entre Los Barrios y Tarifa.

Seguimos cerca del muro, una vaguada y una fuerte subida con un muro de piedra al final nos presumen que echaremos los higadillos para superarla

Un nuevo vistazo al pantano, a la postre sería la última oportunidad de verlo en el día de hoy. A su derecha el cerro de la Torrejosa.

En contra de lo previsto, hemos subido con una comodidad pasmosa y el paso entre las piedras parece mucho más fácil.
 

Se atisban dos opciones, pillamos por la B por nada en particular.

La niebla y las caprichosas formas pétreas nos sumergen en un paisaje onírico con seres monstruosos.


Cuándo pensábamos que ya estábamos casi arriba, la niebla abre un poco y sorpresa, otra pared rocosa.

Por fin llegamos al cierre de la alambrada, sabemos que no estamos lejos de la mole pétrea que alberga el vértice geodésico. Podemos pasar por delante o por detrás de la alambrada, da igual, basta con seguirla, con la niebla no vemos el final,  pero por allí está.

Cual barco fantasma emergiendo de la nada, allí aparece el reto del día, y arriba a la derecha, el vértice. 

Esto no parece tan fácil de subir.

En su parte final, la alambrada tiene otro paso que nos permite rodear el farallón hacia la izquierda, y rápidamente vemos un lugar por dónde subir. Hay que tener mucha precaución, hay zonas muy resbaladizas.

Con algo de esfuerzo y mucha voluntad consigo trepar hasta el vértice, aunque no lo parezca, la forma cilíndrica de la marca tiene ahora forma humana, la mía. Señalar que si bien tuve suerte en la subida y encontré una ruta asequible, no fue igual para bajar de allí, me costó mucho más trabajo ya que no fui capaz de rehacer mis pasos por el lugar de llegada, el track se chivó del rodeo que dí sin apenas darme cuenta, es preferible bajar por el mismo lugar de subida.

Como por una mala broma del destino. no habíamos bajado ni sesenta metros de desnivel y el día empezó a abrir y las nubes a desaparecer. Me planteé volver hacia arriba pero mi compañera de caminos me dijo que ella no volvía a subir, así que sin nadie que me sacase una foto, me quedé con ella, hay más días que romerías. La Bahía de Algeciras se muestra en la lejanía.

Joé, con lo que se tarda en subir y lo rápido que se pierde altura.

Y lo bien que ahora se ve el vértice geodésico, cuándo para subir casi lo hicimos a tientas.

Y desde más lejos.

Aunque el último tramo lo repetimos en la vuelta, en un momento dado nos desviamos a la izquierda. WP DESVIO. Señalar que todo el camino de vuelta está perfectamente marcado con hitos, por lo que podría prescindirse del gps, cosa por otra parte que desaconsejo firmemente.

La vuelta la haremos por la garganta del arroyo del Cabrillo, que nada tiene que envidiarle a la de subida, aunque en este caso al hacerlo por la cara sur, todo está bastante más seco, aún así, es una vuelta digna de recordar.

Vemos un par de saltos de agua reseñables, aunque lo tupido de la vegetación y el sol en todo lo alto me impide buenas tomas. Como vemos, el sol/no sol tiene ventajas y desventajas.

Aunque parezca una senda difícil de seguir, nada más lejos de la realidad, al existir pocas posibilidades de paso apenas hay lugar a una posible equivocación.

Sigue despejándose.

Las raíces de las hiedras en su abrazo sin fin al tronco de los árboles buscan la tan ansiada luz.

Primera vez en la temporada que vemos la joya de la corona del Parque Natural de Los Alcornocales, un rododendro (Rhododendron ponticum) en plena floración. Esta primavera tan seca y calurosa está resultando desconcertante para las plantas, en la misma hilada de rododendros los había con todas las flores secas y casi "despeteladas", otros entre dos aguas, como este de la foto con flores recién brotadas y otras secas, o el primero que vimos escasos metros antes, con los capullos de flor empezando a formarse.
Reciben el nombre vulgar de Ojaranzo o Revientamulas.

El tramo final lo haremos totalmente por una pista forestal. Nos incorporamos a ella en el WP INCORPORACIÓN PISTA.

En el centro podemos ver el cerro del Águila en la sierra de la Palma.

El camino se bifurca, nosotros seguiremos rectos.

Otra vista del Cerro del Águila en la Sierra de la Palma.

Nueva bifurcación, seguimos rectos.

Llegamos nuevamente al puente dónde nos salimos de la pista en la ida. WP PUENTE4. Bajo él, el arroyo del Risco Blanco.

Nos llama la atención una especie de corralillo, aunque parece estar sólo con fines didácticos. Hace algunos años estuvimos por aquí y lo que había en esta zona era una jaula para jabalíes.



La continuación del cerro del Águila nos permite ver una pista que prácticamente crestea toda la Sierra de La Palma, lo apunto en el cuaderno de notas, parece un camino interesante.

Entre tanto verde en el suelo un bicho me llama la atención, creo que se trata de Phaneroptera nana, vamos un vulgar saltamontes verde meridional en fase ninfa, nunca había visto uno.

El bosque galería sin fin, menuda gozada caminar por aquí. Lástima que el final está muy cerca.

Con el sol del atardecer iluminando el pico del Cerro del Águila, me despido.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.