viernes, 4 de marzo de 2016

CAÑADA REAL LOS RATONES (ALCALÁ DE LOS GAZULES) 29 FEB 2016

Desde la Edad Media las vías pecuarias han sido caminos públicos de gran valor, por ellos, además de las transhumancias y otros tipos de movimiento de ganado, viajaron tradiciones y costumbres, siendo por ello, por lo que constituyen un importante patrimonio natural y cultural.
Este sendero aprovecha el trazado de tres de estos caminos públicos (Cañada Real de Marchantiega, Cañada Real Los Ratones y Cañada Real de Mercegal), para llegar hasta orillas del pantano del rio Barbate dónde podremos disfrutar de unas excelentes vistas y si tenemos suerte, más bien muchísima suerte, podremos ver la necrópolis del Paraje de Monte Bajo, unos enterramientos pertenecientes a la Edad del Cobre, pero desgraciadamente para nosotros, hoy día se encuentran ocultos por la sedimentación y el nivel de aguas del embalse.

Este recorrido que hicimos se aparta un poco del sendero oficial que es relativamente corto.

Dejamos el coche en: 36º24.678'N - 5º44.432'W.
Distancia: 12,36 kms.
Tiempo: 5 horas 40 minutos.
Dificultad: Baja.

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12423397

El coche se queda justo al inicio del sendero, un carril en la carretera CA-2228. Allí mismo existe un aparcamiento para unos tres vehículos pero que están reservados para minusválidos, así que aún a sabiendas de que ningún minusválido y mucho menos tres harán uso de las plazas, optamos por dejarlo fuera de dicho espacio.

Alli mismo, y además de algunos carteles informativos, tenemos el Mirador de Los Ratones que nos ofrece una amplia vista a toda la Vega de la Palmosa, Alcalá de los Gazules y montes cercanos.

A pesar de que este sendero se llama "Cañada Real Los Ratones", lo cierto es que el primer tramo corresponde a la cañada real Jerezana o Marchantiega. Existe un poco de discrepancia entre lo que indica el plano en uno de los carteles informativos y lo que dice Ráster en relación a la situación de las cañadas, pero bueno, tampoco es para dramatizar, lo importante es disfrutar del camino.

Tras esta roca existe una pequeña laguna que poca gente conoce, la veremos a la vuelta.

En este primer tramo abundan los acebuches y lentiscos y zonas de pasto. Un poco a la izquierda del bujeo que vemos está la conocida como Casa del Francés.

Sólo existen dos lugares en el tramo antes de llegar al pantano dónde podríamos tener dudas del camino correcto, en ambos casos tomaremos el de la izquierda.

Los aficionados al "pajareo" tienen en esta zona un lugar privilegiado para fotografíar aves menores, por los cardos secos pululan cientos de jilgueros (Carduelis carduelis), aunque también vimos herrerillos (Cyanistes caeruleus), confiadas tarabillas (Saxicola rubicola), incluso un picapinos (Dendrocopos major).
Esta de la foto es la primera alambrada que cruzaremos. Circulamos por la Majada de los Lirios. WP PASO1.

Nos sorprendió un inmenso Pedo de Lobo (Lycoperdon perlatum) trillizo. Parecía de goma maciza y pesaría alrededor de 700 gramos. Nunca lo habíamos visto.


 Segundo desvío a la izquierda.

Nos vamos acercando al pantano, en primer lugar iremos a una de las puntas de la Vega de las Pencas.

Nos acercaremos hasta el lugar marcado para dar una visual. En nuestro camino vemos que se cruza un abrevadero. La verdad es que parece un lugar extraño que a quince metros de la orilla haya un abrevadero, pero bueno, allí está.

Aquí lo tenemos, por detrás se aprecia las paredes derruidas de lo que pudo ser un pozo. Lo más probable es que esta construcción sea anterior a la del pantano, y con la construcción del mismo y la subida de nivel del agua, quedase sin utilidad.


Este lugar rebosa tranquilidad, aunque creo que más al verano el calor debe ser insoportable.

Un pantano debería ser un lugar de aguas tranquilas pero viendo el relieve del suelo más bien parece el de una playa después de un temporal.

 Ya estamos en la punta, varios pequeños cauces confluyen hacia la orilla.

Nos llama la atención una especie de hueco relleno de un material más blando y en total descomposición, sin lugar a dudas así se originan los tafonis.

Aquí unos tafonis verticales que han perdido el material de relleno (Foto perteneciente a un sendero anterior por la Sierra de San Bartolomé).


Como comentaba antes, este lugar debería ser de aguas tranquilas pero la fuerte erosión y desplazamientos de arena demuestran lo contrario. En algún otro lado estará la arena que falta por aquí.

Incluso todo el margen alto del monte está caido con síntomas de evidentes desplomes y no demasiado lejanos en el tiempo.



Apartamos un poco la vista de la orilla y vemos los restos de una vaca y no nos resistimos a montar nuestro totem particular.

Seguimos ensimismados por la erosión, aunque parezca lo contrario por esa punta se puede pasar andando y como tenemos la intención de hacer todo lo que se pueda por la orilla, allá vamos.

Parece como si lo hubiesen bombardeado.

El dinosaurio bebiendo.

Tanta falta de arena nos ilusiona y creemos que podremos ver algo de la necrópolis. Llegados a este punto se dificulta en exceso el seguir por la orilla así que optamos por subir al borde superior.

 Esto nos permite tener otras perspectivas diferentes.


Para nuestra alegría, una especie de cortafuegos bastante largo nos abre un camino cómodo.

Ya hemos rodeado esta nueva punta, la zona es conocida como el Algareño. Por aquí será fácil observar numerosos patos silvestres.

Tenemos que cruzar a la siguiente punta, así que continuamos por la orilla buscando la cola seca.

Avanzamos rápido, esta parte del pantano es muy cómoda de andar. Estamos en la zona de Briones.

 Por fin llegamos al lugar de paso. WP PASO2.

Parecía que podríamos haber vadeado antes, pero había agua hasta el final.

Ya hemos conectado con el recorrido oficial. WP ANG21. A nuestra derecha queda el Cerro de la Galera.

Retomamos la orilla en busca de la necrópolis.

Buscamos y buscamos pero no vemos nada.

Definitivamente no la veremos, justo en este lugar y varios metros dentro del agua debería estar el mini dolmen, 

Nos sigue sorprendiendo las formaciones rocosas. Lajas de arenisca envolviendo capas más gruesas de arcilla.

Muros de piedra demasiados perfectos para ser obra del hombre.


Realmente intrigante. Piedra y arcilla totalmente degradada.


Supongo que es lo más parecido a un paisaje lunar, pero como nunca estuve en la luna, pues sólo lo supongo.

Aquí pueden apreciarse los estratos.

Esto impresiona.


A nuestro frente un muro de contención del embalse.

¿Y esto como se explica? Es como una antigua calzada. Sin dudas este lugar me tiene intrigado, tengo mucho que investigar.

Llegados a este punto decidimos dejar el pantano y buscar una sombra para comer. Vamos monte arriba cruzando un extenso baldío lleno de cardos secos y dónde cientos de jilgueros colonizan el espacio.

Tomamos aire, no parecía que fuese tanta pendiente.

Subiremos un par de lomas antes de volver a orillas del embalse y repetir parte del camino.

Ya en las cercanías del coche nos acercamos a la pequeña charca de Los Ratones, con muy poca agua, suele tener un variado muestrario de anfibios pero hace mucho frio aún para tenerlos visibles. Y con esto nos despedimos.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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